Según el análisis de la consultora Equilibra, el EMAE dio cuenta de que la actividad económica cerró 2025 con impulso industrial y superó las expectativas.
La economía argentina terminó 2025 con un desempeño mejor al previsto, impulsada por una recuperación generalizada de la actividad y señales positivas en sectores vinculados a la producción industrial. Según el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) difundido por el INDEC y analizado por la consultora Equilibra, en diciembre la actividad creció 1,8% respecto de noviembre en términos desestacionalizados y 3,5% en comparación con igual mes de 2024.
El dato mensual superó las previsiones privadas y consolidó un cierre de año con tendencia expansiva. En promedio, la economía registró un crecimiento anual de 4,4% durante 2025, recuperando el terreno perdido en los dos años previos y evidenciando una mejora sostenida hacia el último trimestre.
Entre los factores más destacados se ubicó el desempeño de los sectores no agropecuarios —donde se concentra la mayor parte de la actividad industrial— que mostraron una evolución favorable y menos volátil. En diciembre, este segmento avanzó 0,6% mensual sin estacionalidad y 1,3% interanual, con aportes positivos de ramas clave como energía, electricidad, gas y agua, pesca e intermediación financiera, todas vinculadas directa o indirectamente al entramado productivo.
El EMAE agregado, además, alcanzó un nuevo máximo histórico en su serie desestacionalizada, ubicándose 0,8% por encima del récord previo de junio de 2022. Este hito refleja un nivel de actividad elevado hacia el cierre del año y sugiere un piso alto para el inicio de 2026.
El sector agropecuario también contribuyó de manera decisiva, con una expansión extraordinaria impulsada por una cosecha récord de trigo. Sin embargo, el crecimiento de las actividades no agropecuarias —más representativas del núcleo industrial y de servicios— fue clave para consolidar la mejora económica de fondo.
De cara al futuro, el informe señala que el nivel alcanzado en el último trimestre deja un arrastre estadístico positivo de 0,8% para 2026. Esto implica que, aun si la economía se mantuviera en los niveles actuales sin nuevas expansiones, el Producto Interno Bruto ya registraría crecimiento el próximo año.
En síntesis, el EMAE de diciembre confirma que la actividad productiva cerró 2025 con mayor dinamismo del esperado, apoyada tanto en el agro como en la recuperación de sectores industriales y energéticos, configurando un escenario más favorable para el comienzo del nuevo ciclo económico.
