martes, abril 14, 2026

Antes de la guerra: la lección ignorada del diálogo


COLUMNISTAS INVITADOS. Eduardo Da Viá propone una reflexión incómoda: mientras en la naturaleza los conflictos suelen resolverse sin destrucción, las sociedades humanas insisten en la confrontación armada, aun cuando el diálogo termina siendo inevitable.

Mientras el mundo está atravesado por tensiones geopolíticas y conflictos persistentes, el artículo de Eduardo Da Viá pone el foco en una paradoja inquietante: el ser humano, considerado la especie más racional, parece actuar con menos inteligencia que otras formas de vida a la hora de resolver disputas. Desde esa premisa, el autor propone un recorrido que va desde la conducta animal hasta los enfrentamientos internacionales contemporáneos.

A partir de ejemplos tomados de distintas especies —desde primates hasta grandes mamíferos—, el texto describe cómo los conflictos por liderazgo suelen resolverse mediante instancias previas de “diálogo”, donde la confrontación directa no es el primer recurso. En esos escenarios, la evaluación de fuerzas y la posibilidad de retirada permiten evitar daños mayores, preservando tanto a los individuos como al grupo.

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Sin embargo, al trasladar esa lógica al plano humano, la conclusión es crítica: las sociedades modernas tienden a invertir el proceso, recurriendo a la violencia antes que al entendimiento. En ese marco, el análisis conecta estas dinámicas con tensiones actuales entre potencias como Estados Unidos e Irán, donde el diálogo aparece recién después de costos humanos y materiales significativos, cuando el daño ya está hecho.

El artículo completo del Dr. Eduardo Da Viá

Diálogo antes que combate: la naturaleza da ejemplos

En varias especies animales, se da la organización de la sociedad en harenes comandados por un macho, por lo general el más grande y fuerte, cuya misión es mantener la especie copulando con las hembras y además defenderlas de posibles agresores, fenómeno bastante frecuente, cuando la especie en cuestión es alimento favorito de otra especie.

Pero lo interesante es que la preeminencia del macho no es eterna, en algún momento habrá de aparecer un candidato dispuesto a disputarle  el privilegio y he aquí cuando sobreviene una conducta muy inteligente; el macho pretendiente se enfrenta al actual desde cierta distancia, estableciéndose entre ellos una especie de diálogo mediante la emisión de poderosos sonidos propios de la especie que con toda seguridad tienen claros significados.

Muchas veces el nuevo candidato advierte que tiene pocas chances de alzarse con la victoria y se retira, o bien dadas las características de los sonidos emitidos por el actual regidor, advierte ciertas debilidades y emprende la lucha cuerpo a cuerpo.

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Por lo general el perdedor no muere, sino que advertido de su inferioridad frente al joven contendiente, opta por retirarse y entregar su preciado gineceo.

Ocurre con el chimpancé, el gorila, el impala, otros ciervos e incluso ciertos peces y aves; en el caso de los elefantes la hembra más anciana es la que rige la manada y oportunamente habrá también de enfrentar a otra hembra que le disputará el matriarcado, también, sin muerte de ninguna de las dos.

Y aquí viene lo incomprensible, el humano, con mucho el más inteligente de los animales, hace exactamente lo contrario.

Por lo general después del intercambio a distancia y casi siempre intermediado por terceros y la virtualidad de algunas bravuconadas sin verdadera intención de solucionar el pleito, se van a las armas.

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Aquí es cuando el cariz de la contienda puede muy bien no resultar como lo habían supuesto los contendientes, sino mucho más complicado, duradero, costoso, prolongado y destructor, erogándose por ambos bandos cantidades ingentes de dinero, en detrimento de las soluciones  de importantes problemas domésticos, que en ningún país faltan, aún en los más ricos y poderosos como los Estado Unidos de NA en el que millones de habitantes carecen de protección para su salud, siendo paradojalmente el país con las más sofisticada tecnología médica pero cuyo destino no son los pobres sino los que además se benefician con las guerras.

Luego de batallar sin resultados concretos, sobreviene la posibilidad del diálogo para intentar detener la inútil masacre, tal como está ocurriendo hoy entre norteamericanos e iraníes. 

 La pregunta obvia es por qué no dialogaron antes de entrar en guerra, dado que hoy, si lo hacen podrán quizás detenerla, pero los daños humanos y materiales sufridos sobre todo por Irán, costará años repararlos.

El odio incontenible de Irán hacia los israelitas, tiene fundamento religioso.

Los iraníes son chiítas, musulmanes que creen en un solo Dios (Alá) y en Mahoma como su último profeta. Su creencia distintiva es que el liderazgo de la comunidad islámica tras Mahoma debía recaer exclusivamente en su yerno y primo, Alí ibn Abi Talib, y sus descendientes, a quienes consideran imanes divinamente guiados e infalibles.

Son gobernados por un ayatollá, suma del poder político y religioso.

Liderazgo hereditario: Sostienen que Alí fue el legítimo sucesor del Profeta, designación que ocurrió en Ghadir Khumm.

La familia del Profeta (Ahl al-Bayt): Los chiitas dan gran importancia a los descendientes de Alí y Fátima (hija de Mahoma) como guías espirituales y políticos.

Los Doce Imanes: La mayoría chiita (duodecimanos) cree en doce imanes, siendo el último de ellos, Mahoma al-Mahdi, el «imán oculto» que regresará para traer justicia.

Diferencia con los sunitas: Mientras los sunitas eligieron a sus líderes (califas), los chiitas creen que el liderazgo fue usurpado a Alí.

Importancia de los líderes: Para los chiitas, los líderes religiosos deben tener lazos de sangre con el Profeta Mahoma.

El islam suní no cuenta con una jerarquía eclesiástica centralizada ni con una única máxima autoridad infalible similar al Papa en el catolicismo. La autoridad se distribuye entre eruditos (ulemas), destacando el Gran Imán de Al-Azhar en Egipto como una figura de gran prestigio mundial, junto con las decisiones de escuelas teológicas como la de Arabia Saudita. 

Autoridad Máxima: Teóricamente, la autoridad máxima es el Corán y la Sunna (dichos y hechos del profeta Mahoma), no una persona.

Estructura: El sunismo se basa en el consenso (ijma) de los eruditos y en la interpretación de las cuatro escuelas de jurisprudencia (madhhab).

Figuras de influencia: El Gran Imán de Al-Azhar (El Cairo) suele ser reconocido internacionalmente como una de las voces más autorizadas en la teología y jurisprudencia suní.

Diferencia clave: A diferencia del chiismo, que tiene jerarquías estrictas (Ayatolás), los suníes rechazan la mediación clerical entre el creyente y Alá.

Los chiitas representan aproximadamente el 10% de los musulmanes y su principal bastión es Irán, con presencia significativa en Irak, Líbano y Siria

El Dios del judaísmo es un único Dios, creador del universo, conocido fundamentalmente por el nombre sagrado YHWH. Por respeto y santidad, este nombre no se pronuncia, utilizándose en su lugar términos como Adonai («mi Señor») o HaShem («el Nombre»).

En definitiva y una vez más, la religión es motivo de diferencias insalvables, aun cuando en el caso de los apuntados más arriba, ambos, chiítas y sunita se rigen por el Corán.

A pesar de que en todas estas religiones suele haber ateos, con mucho la pertenencia religiosa es casi obligatoria, y lo peor es la total intolerancia a las demás creencias.

Intertanto, Trump se autodenomina seguidor del cristianismo no denominacional una corriente cristiana compuesta por iglesias y creyentes independientes que no se afilian a denominaciones tradicionales (como bautistas, metodistas o luteranos). Se caracteriza por el autogobierno, el enfoque exclusivo en la Biblia y la flexibilidad en el culto, siendo uno de los movimientos de mayor crecimiento.

Como puede apreciarse, resulta poco probable que los iraníes, fundamentalistas, dialoguen libremente con  un cristiano como Trump, que a mi entender tiene un solo Dios que es él mismo, y su feligresía es más política que religiosa dado que gobierna un país religioso y políticamente le conviene ostentar algún credo.

Irán es una Teocracia, en tanto que USA es una Plutocracia, con la diferencia que respeta la libertad de ideas, la libre asociación y demás caracteres de una democracia.

En fin, el daño está hecho, veremos si tiene reparación.

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