COLUMNISTAS INVITADOS. “Las reflexiones de Marco Aurelio nos invitan a vivir con serenidad, aceptar el destino y encontrar en el presente el verdadero sentido de la existencia”, sostiene el Prof. José Jorge Chade.
Volver a los clásicos en estos tiempos agitados no es un gesto erudito, sino una necesidad vital.
Algunas voces del pasado conservan una lucidez que no solo resiste el paso del tiempo, sino que se vuelve más necesaria cuanto más complejo se vuelve el presente.
Entre esas voces, la de Marco Aurelio emerge con una claridad singular. Emperador y filósofo, supo conjugar el poder con la introspección, dejando como legado una obra íntima y profunda que, siglos después, continúa interpelando nuestra manera de vivir, pensar y actuar.
En este texto, el Prof. José Jorge Chade recupera esas enseñanzas y las acerca a nuestra realidad cotidiana, invitándonos a detenernos, reflexionar y redescubrir el valor de lo esencial en medio de un mundo que, muchas veces, parece haberlo olvidado.
La columna completa de José Jorge Chade
Marco Aurelio, la sabiduría de un emperador
Las Meditaciones (o Pensamientos) de Marco Aurelio constituyen un diario personal de filosofía estoica. Esta corriente propone vivir en armonía con la naturaleza, aceptando el destino y distinguiendo entre lo que podemos controlar (nuestros pensamientos y acciones) y lo que no (los eventos externos y las opiniones ajenas). Se centra en la autodisciplina, la aceptación del destino, la racionalidad y la esencia de la vida.
El filósofo-emperador nos enseña a encontrar la serenidad interior, a no temer a la muerte, a actuar con justicia y a transformar los obstáculos en oportunidades.
Veamos algunos puntos clave de sus reflexiones:
- El poder de la mente: La felicidad depende de la calidad de nuestros pensamientos. La mente puede trascender el cuerpo, adaptándose y convirtiendo los obstáculos en herramientas para la acción virtuosa.
- Aceptación y destino: Todo lo que sucede es natural. La sabiduría consiste en aceptar el curso de los acontecimientos sin resistirse a él, ya que lo que obstruye el camino se convierte en el camino mismo.
- Vivir el presente: Debemos centrarnos únicamente en el presente, que es el único momento en el que podemos actuar, sin perturbarnos por el futuro ni lamentar el pasado.
- Interioridad y desapego: El refugio más seguro es la propia alma. Debemos indagar en nuestro interior, donde reside la fuente de la bondad, y desapegarnos de las opiniones ajenas y de las pasiones superfluas.
- Esencialidad y acción: La mayoría de las acciones humanas son superfluas. Debemos eliminar lo innecesario para vivir en paz y cumplir con nuestro deber social, actuando con justicia y sin arbitrariedad.
- La muerte como proceso natural: La muerte es solo un proceso natural, un cambio de estado. No debemos temerla, sino vivir cada día como si fuera el último.
También se nos invita a no odiar a quienes nos obstaculizan, sino a educarlos o tolerarlos, ya que la naturaleza humana está hecha para la cooperación.
Marco Aurelio fue un emperador romano y filósofo estoico. Durante muchos años, especialmente en campañas militares, escribió pensamientos de gran profundidad. Eran reflexiones dirigidas a sí mismo, quizá como ejercicio de superación personal, que han llegado hasta nosotros recopiladas bajo diversos títulos: Conversaciones consigo mismo, Pensamientos, Meditaciones, Recuerdos o simplemente Para sí mismo.
La edición que leo —porque es un libro de compañía y de mutua ayuda— es Pensieri (Pensamientos), con el texto en lengua original junto a la traducción, de la Editorial Mondadori (Italia, 1989).
Muchos opinan que las ideas de Marco Aurelio son bastante populares. Difiero: considero que deberían serlo aún más. Se lo reconoce como un emperador sabio, aunque también parece haber sido un hombre atormentado, en conflicto con la lógica estoica que intentó seguir sin lograr integrarla plenamente en su mundo interior, tal como señala Mario Scaffidi Abbate, editor de la introducción y traducción del libro.
Comparto aquí algunas de estas ideas, aquellas que me resultaron más oportunas —a pesar de su lejanía temporal— y que evocan temas que suelo tratar en distintos artículos.
Sobre la brevedad de la vida y el valor del tiempo
Piensa en cuánto tiempo has desperdiciado postergando tus objetivos y en cuántas oportunidades has dejado pasar. Comprende, de una vez, qué es este universo al que perteneces y cuál es la entidad que lo gobierna, de la cual eres una emanación. Tienes un tiempo limitado que se desvanecerá si no lo utilizas para alcanzar la serenidad, y tú también desaparecerás, sin retorno.
No vivas como si tuvieras miles de años por delante: el destino te apremia. Mientras vivas, mientras puedas, sé virtuoso.
Vive este breve instante en armonía con la naturaleza y muere en paz, como la aceituna madura que cae al suelo, bendiciendo la tierra que la produjo y agradeciendo al árbol que la generó.
Sobre la inestabilidad y el cambio constante
Reflexiona sobre la rapidez con que todo pasa y se desvanece. La existencia es como un río en flujo permanente: nada es estable, ni siquiera lo que está cerca de ti.
Piensa en el abismo infinito del pasado y del futuro, donde todo se disuelve. ¿No es insensato enorgullecerse o quejarse como si lo que nos afecta fuera eterno?
Recuerda dos principios esenciales:
Primero, las cosas externas no afectan al alma; lo que perturba es la opinión que formamos de ellas.
Segundo, todo cambia y deja de existir. El universo es cambio; la vida, opinión.
Lo que muere no desaparece, sino que se transforma en los elementos del universo. La pérdida no es más que transformación, y la naturaleza se regocija en ese proceso continuo.
Sobre la importancia del presente
Aunque viviéramos miles de años, nadie pierde otra vida que la que está viviendo, ni puede vivir otra distinta de la que está perdiendo. Por eso, la vida más larga y la más corta tienen el mismo valor: el presente.
Solo el presente nos pertenece; el resto es pasado o futuro, incierto e imprevisible.
No te angusties por toda tu existencia. Ante cada dificultad, pregúntate si realmente es insoportable: comprobarás que no lo es. El presente es tan breve que resulta casi vergonzoso no poder afrontarlo.
Desde mi punto de vista, estos pensamientos —dirigidos a sí mismo— revelan a un hombre que, pese a ser el “patrón del mundo”, quizá habría deseado una vida más simple y auténtica. Son reflexiones de profunda humanidad.
Recomiendo tener este libro como compañero, especialmente en el mundo que hoy nos toca vivir.
Fuentes consultadas
My Way Blog – Marina Innorta © Italia, 2026. Publicado con Ghost.
Pensieri, Marco Aurelio, Ed. Oscar Mondadori, Milán, 1989.
