sábado, abril 25, 2026

Analista invitado: En 7 claves, para qué sirvió desdoblar elecciones en los municipios

COLUMNISTAS INVITADOS. Lucas Inostroza, de la consultora Opinión Mendoza, desglosó su análisis de los resultados de este domingo en las elecciones desdobladas en seis municipios de Mendoza.

Con una participación promedio de apenas 47%, las elecciones municipales desdobladas en seis departamentos de Mendoza dejaron más interrogantes que certezas sobre la vitalidad de la política local. Lejos de fortalecer el debate territorial, como postulaba el argumento a favor del desdoblamiento, los comicios exhibieron una marcada caída del interés ciudadano, especialmente en los grandes centros urbanos.

El contraste entre municipios pequeños —donde la concurrencia fue significativamente mayor— y los departamentos más poblados del Gran Mendoza revela una brecha política y social cada vez más profunda. Mientras en distritos del Este la cercanía entre representantes y vecinos todavía sostiene la movilización electoral, en las ciudades más grandes la política municipal parece haber perdido capacidad de convocatoria.

En el siguiente análisis, el consultor Lucas Inostroza, de la firma Opinión Mendoza, examina los resultados, el impacto del desdoblamiento y las señales estructurales que deja el proceso: triunfos que representan a minorías del padrón, fragmentación opositora y un desgaste simbólico de los concejos deliberantes que plantea desafíos de fondo para el sistema político provincial.

El análisis textual (abajo) de Lucas Inostroza:

Desdoblar no siempre acerca: lo que dejaron las elecciones municipales

Las elecciones municipales en seis departamentos mendocinos dejaron un dato central: la participación promedio fue del 47%.

Pero el promedio esconde la verdadera historia.

  1. La brecha territorial

Participación por municipio:

La Paz: 69,19%

Santa Rosa: 62,75%

Rivadavia: 53,44%

San Rafael: 49,32%

Maipú: 43,75%

Luján de Cuyo: 42,91%

Los municipios más pequeños —especialmente en el Este— sostuvieron niveles razonables de participación.

En cambio, los departamentos más grandes del Gran Mendoza registraron los niveles más bajos. En territorios más chicos, donde el vínculo es más directo y la política aún es relacional, la participación resiste. Aquí la política municipal pierde tracción.

No es un detalle estadístico. Es una señal política.

  1. Resultados en contexto

Maipú (43,75% de participación)

Peronismo: 43,10%

Cambia Mendoza + LLA: 40,22%

El oficialismo local festeja un triunfo que no obtenía en intermedias hace tiempo y una recuperación respecto a la elección nacional. Pero el dato estructural es otro: el ganador representa poco más del 18% del padrón total.

Eso no invalida el triunfo. Pero relativiza la épica.

Luján de Cuyo (42,91%)

Cambia Mendoza + LLA + PRO: 59,15%

PJ: 10,35%

Kirchnerismo: 10,24%

La gestión arrasó electoralmente y obtuvo 5 de 6 bancas. Sin embargo, incluso con casi 60% de los votos válidos, ese respaldo equivale a cerca del 25% del padrón total.

Además, la división peronista dejó una postal evidente: juntos podrían haber disputado más representación. Separados, apenas conservaron presencia mínima.

San Rafael (49,32%)

CM + LLA: 39,17%

PJ: 38,20%

FDL: 11,48%

Kirchnerismo: 5,62%

Triunfo ajustado frente a una estructura histórica consolidada. Pero nuevamente: bajo nivel de participación.

En convencionales, el PJ ganó con 41,55%, pero sin mayoría absoluta. El proceso constituyente no generó movilización masiva. Eso es significativo.

Rivadavia (53,44%)

CM + LLA: 40,45%

Sembrar: 29,57%

PJ: 10,92%

La gestión local sufrió una derrota clara pese al desdoblamiento y al discurso identitario (“Rivadavia para los rivadavienses”). Aquí el desdoblamiento no fortaleció al oficialismo local. Lo expuso.

Santa Rosa (62,75%)

Peronismo: 46,45%

CM + LLA: 23,88%

Triunfo sólido del oficialismo con participación relativamente alta. Caso donde el vínculo territorial parece sostener legitimidad.

La Paz (69,19%)

Peronismo: 54,86%

CM + LLA: 33,94%

El municipio con mayor participación. Respaldo claro al intendente. Aquí la política todavía convoca.

-3. El verdadero tema no es quién ganó_

En casi todos los departamentos, oficialismos y oposiciones celebran algo.

Pero el dato estructural es otro:

En los municipios más grandes, más de la mitad de los vecinos no fue a votar. El desdoblamiento no logró revalorizar la discusión local.

Los Concejos Deliberantes siguen siendo instituciones de baja identificación ciudadana.

No hay crisis legal. Hay desgaste simbólico.

  1. El error estratégico del desdoblamiento

El argumento del desdoblamiento era claro: evitar el arrastre nacional y discutir lo local.

Lo que ocurrió fue distinto.

En los centros urbanos, la elección quedó aislada del clima político general y perdió intensidad. La política supuso que el vecino distinguiría planos institucionales. El vecino simplemente no fue.

Eso no es apatía. Es desconexión selectiva.

  1. El peronismo: fragmentación como síntoma

En varios departamentos la división PJ–kirchnerismo impactó en la representación:

En Luján, ingresaron por márgenes mínimos.

En Rivadavia quedaron fuera.

En San Rafael la división debilitó el resultado frente a CM + LLA.

Más allá de los liderazgos puntuales, el problema es estratégico: la incapacidad de ordenar el espacio en un momento donde el electorado ya es volátil.

  1. El oficialismo provincial también queda expuesto

Cambia Mendoza + LLA logra consolidar tendencia en varios departamentos. Pero también gobierna sobre un escenario donde menos de la mitad participa.

Eso exige lectura fina.

Porque una baja participación sostenida en áreas urbanas abre espacio a fenómenos disruptivos en el futuro.

  1. Lo que queda hacia adelante

Estas elecciones dejan tres certezas:

En municipios pequeños, la política territorial aún moviliza.

En los grandes centros urbanos, la política municipal pierde densidad.

El desdoblamiento no garantiza legitimidad ampliada.

La democracia no se debilita cuando hay competencia. Se debilita cuando deja de convocar.

El desafío ya no es ganar elecciones. Es reconstruir interés.

Porque si la política municipal no logra reenganchar al votante urbano, el vacío no queda vacío. Siempre alguien lo ocupa.

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