SERIE DIDÁCTICA POLÍTICA. Aquí, un texto de Elia Ana Bianchi de Zizzias, la multifacética ex diputada nacional, docente, escritora y artista plástica que no ha cesado un día de su vida de promover formas más democráticas de vida.
En tiempos en que la Argentina vuelve a debatirse entre crisis recurrentes, desconfianza institucional y tensiones políticas persistentes, la relectura de Un país al margen de la Ley del jurista y filósofo Carlos Nino adquiere una vigencia singular. En su ensayo, subtitulado Estudio de la anomia como componente del subdesarrollo argentino, el autor —doctor en Derecho por la Universidad de Oxford y figura clave del gobierno de Raúl Alfonsín— propuso una tesis incómoda y profunda: el atraso estructural del país no puede explicarse sólo por variables económicas, sino por una extendida cultura de incumplimiento de normas que erosiona las bases mismas de la vida democrática.
Sobre esa línea reflexiva se inscribe el artículo de Elia Ana Bianchi de Zizzias, quien retoma el concepto de “anomia boba” acuñado por Nino para describir aquellas conductas colectivas que terminan perjudicando a quienes las practican: evasión impositiva, desorden social, abusos de poder o desprecio por la ley. Lejos de una mera crítica moral, la autora invita a repensar el valor de las normas —jurídicas, morales y culturales— como el “cemento de la sociedad”, y a recuperar la discusión pública y la cooperación como condiciones indispensables para superar un patrón histórico que, según esta perspectiva, explica buena parte del subdesarrollo argentino.
La columna completa de Elia Ana Bianchi de Zizzias
La anomia como componente del subdesarrollo argentino
Releyendo el libro “Un país al margen de la Ley” del Dr. Carlos S. Nino, cuyo contenido es muy actual en los presentes escenarios políticos y sociales en los que, cotidianamente, nos sorprendemos los ciudadanos.
Dr. Carlos Nino (1.948-1.993). Filósofo, Docrtor en Derecho de la Universidad de Oxford, con un extenso currículo, se involucró en la actividad política durante el gobierno del Dr. Raúl Alfonsín, en la cual participó, entre otras, en el Consejo de la Consolidación de la Democracia.

En los años 90, desencantado con el rumbo de la vida política, subtitula su libro: “Estudio de la Anomia como componente del subdesarrollo argentino”, afirmando la necesidad imprescindible de superarla.
Anomia significa que cuestiones que afectan al conjunto de la ciudadanía no son observadas por una tendencia generalizada a no respetar las normas, es decir, el orden jurídico de una democracia. Si la anomia resulta en una anarquía o dictadura dependerá del poder de los diferentes individuos que pretenden imponer sus decisiones a los demás.
“Anomia Boba”, así define Nino a “Las acciones colectivas autofrustrantes para los propios agentes que las ejecutan”. Por ejemplo: el no pago de impuestos, la contaminación ambiental, el desorden en el tránsito, los abusos de poder político y empresariales, son algunos de esos ejemplos.
El autor considera a la “anomia boba” como distintiva de la práctica social argentina y la contrapone a un ideal alternativo posible, basado en la cooperación y la discusión pública, en donde las normas aparecen como el “cemento de la sociedad” (Jon Elster).
Existen distintos tipos y significaciones de norma: normas jurídicas (leyes), normas morales, normas culturales, normas lingüísticas, etc. En el sentido general que utiliza el autor la norma es un juicio o proposición que predica de una acción que debe, no debe o puede hacerse y sirve para justificar o descalificar una acción.
El problema de las normas sociales es que son aceptadas sin tener en cuenta sus consecuencias, deberían someterse a discusión pública, método democrático para la toma de decisiones.
En síntesis la anomia es la causa del subdesarrollo argentino, de la ineficiencia social, de la no observancia de normas, de interacción insuficiente, de falta de cooperación social, de autoritarismo.
