A un año de su fallecimiento, la Sala Victoria Ocampo recibirá a destacadas figuras de la cultura y la política para reconstruir la trayectoria del autor peruano a través de sus textos más íntimos.
En el marco de la histórica 50° edición de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, la Cátedra Vargas Llosa y el CAF (Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe) llevarán a cabo uno de los eventos más esperados de la agenda cultural: un homenaje solemne al cumplirse el primer aniversario de la partida de Mario Vargas Llosa.
Bajo el título «Mario Vargas Llosa: una vida en palabras», la ceremonia tendrá lugar el próximo 25 de abril a las 19:00 horas en la emblemática Sala Victoria Ocampo. El evento no solo buscará recordar el legado literario del Nobel, sino también celebrar su faceta humana y su compromiso con la palabra escrita a lo largo de décadas de producción intelectual.
Apertura institucional y legado
La jornada comenzará con una Apertura Institucional a cargo de referentes vinculados directamente al autor y a la promoción de la cultura iberoamericana. Se espera la intervención de:
- Raúl Tola, director de la Cátedra Vargas Llosa.
- Christian Asinelli, vicepresidente corporativo de Programación Estratégica en CAF.
- Álvaro Vargas Llosa, hijo del escritor y presidente de la Cátedra que lleva su nombre.
La voz del autor en otras voces
El plato fuerte de la velada será una Lectura Dramatizada titulada «Reconstrucción de una vida a través de textos autobiográficos». Esta actividad, prevista para las 19:30 horas, propone un recorrido cronológico y emocional por la existencia del autor, utilizando fragmentos de su propia obra para darle voz a su historia.
Para esta tarea, se ha convocado a un panel de personalidades de renombre internacional, entre los que se destacan escritores, periodistas y allegados, incluyendo a:
- Arturo Pérez-Reverte y Leila Guerriero.
- Los hijos del autor, Álvaro y Morgana Vargas Llosa.
- Alonso Cueto, Gerardo Bongiovanni y Pedro Cateriano.
- Alejandro Roemmers, Alejandro Vaccaro y Jaime Abello.
Este homenaje promete ser un espacio de profunda reflexión sobre cómo la literatura de Vargas Llosa moldeó la identidad narrativa de nuestra región. Se invita al público a asistir con antelación, dado que se prevé una convocatoria masiva acorde a la relevancia de la figura celebrada. El cierre del evento está programado para las 20:30 horas.
Aquella polémica (un artículo previo a su presentación, publicado por La Nación)
Tras el anuncio de que el ganador del Premio Nobel de Literatura 2010, el escritor peruano-español Mario Vargas Llosa, participaría en la apertura de la XXXVII Feria del Libro de Buenos Aires, un grupo de intelectuales argentinos encabezado por Horacio González, director de la Biblioteca Nacional de la nación sureña, había manifestado su desacuerdo en una carta enviada a la Fundación El Libro, organizadora de la feria, pero la polémica fue zanjada por una llamada de atención de la presidenta Cristina Kirchner.
El lunes 28 de febrero, González declaró al diario Tiempo Argentino que consideraba “desafortunado” que el escritor peruano abra la feria. “Aprecio la literatura de Vargas Llosa, pero sucede que existe una doble posibilidad de que sea interpretado: es decir, como un gran novelista, autor de obras realistas y críticas de las realidades latinoamericanas, o como el hombre de una agresividad creciente hacia los procesos populares”, agregó.
El martes 1 de marzo, antes de su mensaje al Congreso de la Nación, Kirchner dedicó unos minutos a reordenar a sus seguidores intelectuales y recordarles que el Estado debe garantizar la libertad de expresión. Se sabe que el escritor peruano es crítico del peronismo, de la política argentina en general, del actual gobierno en particular y también del fallecido presidente Néstor Kirchner.
Sin embargo, González negó que la presidenta lo hubiera llamado al orden, en declaraciones al diario argentino La Nación. “Me llamó para seguir el debate de otra manera”, dijo, y explicó que le había planteado a la mandataria que el Estado “debe intervenir sólo como garante específico del uso libre de la palabra”.
Kirchner también sugirió a González que retirara la crítica carta que él mismo había enviado a la Fundación El Libro rechazando en duros términos la participación de Vargas Llosa.
La última vez que el escritor peruano se había referido en público a la Argentina fue en Punta del Este, donde admitió que la nación sureña “es un galimatías que nadie entiende” y admitió su deseo de que “termine el aquelarre”. Ante un grupo de empresarios y banqueros y un público selecto, Vargas Llosa cuestionó la situación política de América Latina en general y habló de “la responsabilidad de los argentinos en la tragedia que viven; no tan injustamente les pasa lo que les pasa”.
Intelectuales que integran el colectivo kirchnerista Carta Abierta plantearon su rechazo a que el autor de Travesuras de la niña mala fuera el orador del acto de apertura de la feria. “Me parece que está bien que hable para que exponga, pero lo que sí me parece extremadamente preocupante es que abra la Feria del Libro. Absolutamente, hay una intencionalidad política en eso”, planteó el profesor universitario Ricardo Forster, al agregar que Vargas Llosa, además de asistir a la feria, “viene a reuniones con dirigentes de la derecha como la Fundación Libertad”.
“Vargas Llosa puede pensar lo que quiera y decir lo que quiera, pero que se elija a alguien que ha ofendido a parte de los argentinos es un problema. Vargas Llosa no es ni pluralista ni ecuménico”, sintetizó Forster, al advertir que la situación generada por su participación en la feria “hay que manejarla con delicadeza y aventar cualquier sesgo autoritario”.
El jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, insistió el martes en que Vargas Llosa “no sería la mejor elección” para inaugurar la feria por ser un “fiel exponente de la derecha reaccionaria”, y advirtió que “es un talentoso escritor cuya ideología liberal lo ha llevado a manifestarse abiertamente en contra de los gobiernos populares de la región y que no ha perdido oportunidad de insultar a nuestro gobierno gratuitamente en varias ocasiones”.
Otros escritores han manifestado su rechazo a la pretensión de prohibir la participación de Vargas Llosa en la inauguración del evento. “Vargas Llosa ha sido poco oportuno, pero al mismo tiempo no se le pueden negar el talento ni el premio que obtuvo, y acá, en la feria, lo que se busca es poner de relieve las cualidades intelectuales de un autor tan latinoamericano como él”, dijo la lingüista Ivonne Bordelois.
El narrador y dramaturgo Abelardo Castillo, quien inauguró la feria en 2004, dijo que había leído declaraciones muy desagradables de Vargas Llosa, “pero pensar que va a venir a hablar mal de nosotros en la feria es como abrir el paraguas. Porque, si es por sus opiniones políticas, no se lo podría haber invitado nunca a Borges. Si nos critica, saldremos a contestarle. Pero tal como están las cosas, es inventar un conflicto”.
El novelista Federico Andahazi dijo que le preocuparon las declaraciones de quienes no quieren al escritor peruano en la inauguración. “No comparto las ideas políticas de Vargas Llosa, pero ningún escritor puede arrogarse el derecho a pedir la censura y el silencio de un colega. No sólo se trata de un acto cobarde y delator, sino de un acto suicida. Si finalmente consiguieran el cometido, nada les garantizará que los próximos silenciados no sean ellos mismos. O cualquiera de nosotros. Y esa historia ya la padecimos”.
Otro que manifestó estar en desacuerdo con las ideas políticas del premio Nobel es el dramaturgo, novelista y cineasta Carlos Gorostiza, aunque agregó: “No asistiría a una presentación que él hiciera en la feria, pero de ahí a oponerme a una acción libre de un hombre, sea o no intelectual, hay una distancia. Por lo tanto que cada cual haga lo que cree que debe hacer”.
El autor de Los cuadernos de Praga, Abel Posse, dijo que lo que pasó “muestra una caída gravísima de la tolerancia y de la calidad del medio literario creativo de la Argentina. Jamás vivimos en este clima de comisariato en el que condenamos a unos o a otros como si estuviéramos en una guerra fría. Me gusta recordar que éste es un país donde Rafael Alberti, miembro del Partido Comunista, o Pablo Neruda, militante comunista, vivieron en un clima de respeto absoluto por su calidad literaria y no tanto por sus posiciones políticas”.
