sábado, abril 25, 2026

¿Un gobierno abatatado? Seis ítems que observar de una gestión en crisis y sin buena comunicación

El gobierno nacional se muestra encerrado en el «problema Adorni», que si bien no el mayor de los asuntos de la Argentina, no ha sabido manejarlo, a todas luces, de manera eficaz y conveniente para todos. Aquí, un especialista en comunicación en crisis deja unas características para ver en cuál encaja.

El gobierno se encuentra apabullado por las críticas por el viaje con su esposa del jefe de Gabinete de Ministros (una especie de «premier») a Estados Unidos. Se profundiza por su rol de «vocero presidencial». En tal caso, se vivencia una vocería callada, y con el presidente Javier Milei «suelto» en redes sociales despotricando sin límites contra todo aquel que descubra y comunique algo malo de su equipo. Es una crisis. Primero, de gestión. En último término, de comunicación. Pero todo tiene que ver con todo, porque lo uno lleva a la parálisis de lo otro.

Uno de los que intenta brindar herramientas públicamente para comprender el actual momento del gobierno es Mario Riorda. No puede afirmarse que sea partidario del actual modelo político. Tampoco, que esté trabajando para destruirlo. Es lo que es y vale leer su aporte.

¿Quién es Riorda, para los distraídos? Es politólogo y especialista en comunicación política. Se desempeña como profesor de Comunicación Gubernamental y de Crisis en la Escuela de Posgrados en Comunicación de la Universidad Austral. Además, tuvo un rol destacado como presidente de la Asociación Latinoamericana de Investigadores en Campañas Electorales (ALICE) y fue el creador y director de la Maestría en Comunicación Política de la misma universidad.

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En el ámbito institucional, también ocupó el cargo de decano en la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Católica de Córdoba. Su experiencia profesional incluye la participación en más de 180 procesos electorales de distintos niveles, entre ellos campañas presidenciales, así como el asesoramiento a más de 80 gobiernos en la región. Asesoró al gobierno de Mendoza en algún momento, durante el gobierno de Francisco Pérez.

Su perfil se completa con tareas de consultoría para organismos multilaterales y actividad docente de posgrado en universidades de América Latina, España y Estados Unidos. A lo largo de su carrera, ha publicado 18 libros, entre los que se destacan Comunicación Política 100×100 y La política del riesgo. Construcción social, liderazgo y comunicación.

Además de su labor académica y profesional, Riorda incursionó en la producción audiovisual como conductor y productor de la serie documental En el nombre del pueblo y del cortometraje documental Paren un poco, ampliando su alcance en el análisis y la divulgación de la comunicación política.

Los 6 puntos de Riorda

Riorda sostiene que «hay una serie de síntomas o manifestaciones observables en el comportamiento de un gabinete gubernamental cuando atraviesa una crisis».

Los ítems que identifica regularmente, dice, son:

1) La centralidad de los debates concentrada en pocas carteras del gobierno. Se repiten los mismos temas como en un bucle que nunca acaba.

2) La diferencia y exacerbación de estilos personales, que queda expuesta a cada rato. Sé dramatiza la comunicación y se pierde sobriedad.

3) La negación de la gravedad de la situación y la ubicación en la perspectiva del “caso mejor”, es decir, la lógica de que la responsabilidad no es del todo propia o directamente se culpa a terceros.

4) La yuxtaposición de mensajes en franca explicitación de discordancias de gabinete o de los mismos actores que van comunicando.

5) No predominan medidas con temporalidad coordinada —es decir, no hay metas articuladas de corto, mediano y largo plazo. Todo se mezcla desarticuladamente y se aferran a mínimas oportunidades de algo positivo exagerando su importancia como una victoria parcial.

6) La variación constante de estrategias y las distintas alteraciones de acciones a medida que la crisis avanza. Se vive en un verdadero ejercicio basado en el ensayo y el error, aún con incoherencias o inconsistencias de los propios líderes, en cuestión de horas o de días.

Nafta al fuego

De algún modo, puede inferirse que un gobierno cuya estrategia para enfrentar los problemas se base menos en métodos científicos o políticos que en lo intuitivo, queda pataleando en el barro.

Está claro: sea responsable o no de su crisis, el asunto es igual. Al analizar su situación no se busca condenar o absolver, sino trazar un mapa de salud de su situación, ya que tampoco la «solución» es -como mucha de la oposición, política o empresaria, abiertamente o en forma agazapada sostiene, públicamente o en privado- reemplazarlo intempestivamente.

¿En qué momento está y cómo debe resolver su estancamiento el gobierno de Milei? Hay muchas respuestas posibles y cada argentino parece tener una.

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