La presidenta de Endeavor Cuyo, Sofía Pescarmona, habló en Café 617 sobre la energía de los jóvenes, la democratización de las herramientas para emprender y la inteligencia artificial. Pidió más empresas: «Es la única manera de generar valor y de crecer».
En una edición especial de Café 617 desde la Experiencia Endeavor Cuyo 2026, Gabriel Conte y Luis Ábrego entrevistaron a Sofía Pescarmona, presidenta de la organización. Con el frío de la mañana de fondo y más de 5.000 personas anotadas para escuchar charlas sobre emprendedurismo y liderazgo, la empresaria describió un clima de entusiasmo juvenil y dejó una convicción: Mendoza vive un nuevo momento fundacional.
«Los jóvenes tenemos muchas ganas»
—Sofía, bienvenida. ¿Cómo estás?
—Hola, buen día. Qué lindo estar acá. Hoy está frío, pero todo lo que pasa acá es maravilloso, motivador. Hay mucha energía emprendedora y mucha juventud que viene a aprender y a conocer. Ayer mi hijo me dijo: «Mamá, los jóvenes tenemos muchas ganas. Vamos a cambiar la Argentina». Se me puso la piel de gallina. Y lo estamos viendo: estamos vibrando acá con más de 5.000 personas anotadas para venir a escuchar sobre emprendedurismo, sobre liderazgo, sobre cómo transformar ideas en realidad.
Un cambio de paradigma
—Hablábamos antes con Majo y con Miguel Furque y coincidíamos en que, hace un tiempo, los emprendedores no tenían estas herramientas ni la posibilidad de escuchar a alguien que les cuente sus éxitos y sus fracasos. Recién charlábamos con jóvenes universitarios y están fascinados.
—Creo que hay un cambio de paradigma, y es que todos queremos ayudar a otros a crecer. Los jóvenes nos enseñan mucho de eso. Así crecemos más rápido y todos juntos. La colaboración nos hace mejores, y eso es muy emocionante.
—En este tiempo se democratizó la posibilidad de ser emprendedor. Vos sos de una familia de pioneros, pero antes tenías que tener un líder cerca para que te ayudara.
—Cada generación de mi familia fue emprendedora por sí misma, pero claro, antes necesitabas ese referente. Ahora el que no viene de una familia emprendedora tiene todas las herramientas a mano. Hoy vamos a escuchar a un montón de emprendedores mendocinos. Por ejemplo, Lucas Paganini, que trabaja en la NASA hace 15 años. Estudió en Mendoza, se fue a doctorar a Alemania y hoy dirige uno de los proyectos más emocionantes del mundo. Y es mendocino.
Autoestima y herencia de pioneros
—Muchas veces nos aplasta como mendocinos la falta de autoestima. ¿Esto la levanta?
—Sí, nos levanta la estima, porque podemos mirar los casos y decir: vamos para adelante. Además, los mendocinos no tenemos que olvidarnos de que somos hijos y nietos de pioneros. No solo mi familia: muchas familias emprendedoras, muchos inmigrantes que llegaron de distintas partes del mundo en momentos de crisis, y la Argentina y Mendoza les abrieron las puertas. Yo tengo la convicción de que estamos ante una nueva fundación de Mendoza en nuestro país. Podemos crecer un montón, lograr un montón de sueños, y estamos acá para apoyarlos.
La tecnología y la IA
—Muchos de nuestros entrevistados destacaron el potencial emprendedor de Mendoza, y hoy hay un componente más: la tecnología, la posibilidad de escalar y de estar conectado con el mundo, algo que nuestros padres y abuelos no tenían.
—No, no lo tenían. Y hoy la posibilidad de armar una empresa con inteligencia artificial en tres días es para todos. Es democratizador, es gratis. Hoy vamos a tener una charla de una emprendedora muy buena de Jujuy que va a hablar sobre cómo usar la IA para desarrollar proyectos. Hay masterclasses increíbles, y otro de los oradores va a contar cuáles fueron todos sus fracasos a lo largo de su vida emprendedora. Quien tenga ganas de aprender y de emprender, que venga. Esto es único.
—El que no se engancha es porque no quiere, porque tiene todo a mano. Nuestro colega Sebastián Campanario decía que esta es la primera revolución industrial que viene de abajo hacia arriba: todos tienen la herramienta, gratis y al alcance.
—Hay que aprovecharla y hay que aprender a usarla, porque tampoco es tan fácil. Como todo, requiere prueba y error, y esfuerzo.
¿Cómo sigue después del entusiasmo?
—Está claro que esta es una instancia inspiradora, pero ¿cómo sigue? Acá se va mucha gente con ganas de comerse el mundo. ¿Cuál es el acompañamiento y qué redes se tejen a partir de hoy?
—Endeavor tiene como objetivo inspirar a todo tipo de emprendedores. Después, nosotros acompañamos a emprendedores locales en distintas instancias, con dos o tres programas. En general buscamos emprendedores un poco más avanzados, que ya tengan facturación y necesiten un puntapié para escalar, una aceleración. Pero hay muchísimos organismos y aceleradoras de empresas, está el Polo TIC, y estamos todos trabajando en conjunto. Si uno se conecta con cualquiera de estas organizaciones, va a encontrar la forma de que lo mentoreen o lo conecten con alguien. Conéctense, pregunten, busquen, y van a encontrar.
—Son cosas muy concretas. Vivimos una etapa del deber ser en la que nadie lo hacía, y ahora hay casos palpables, con experiencias que se pueden rastrear y evaluar. Y el que no se engancha, queda atrás.
—Siempre digo que las empresas y los emprendimientos nacen de unas ganas de hacer algo distinto, de una pasión, de una necesidad que uno ve y otros no, o de un talento que uno tiene y quiere escalar. Busquen la forma.
«Necesitamos muchas más empresas»
—¿Cuál es la deuda pendiente?
—Necesitamos muchas más empresas. La Argentina tiene muy pocas empresas. Mendoza también: tenemos pocas empresas por habitante. Necesitamos que se multipliquen. Es la única manera de generar valor, de crecer y de que ese crecimiento le llegue a la mayor cantidad de población. Queremos ser más ricos. Creo que toda la población quiere eso, la juventud quiere eso, y tenemos que trabajar para lograrlo.
—Como mendocino, me da orgullo esta efervescencia, esto que te decía tu hijo: queremos una Mendoza mejor, que recupere esa impronta que la hizo lo que es, aprovechando las herramientas de hoy.
—»Los jóvenes tenemos hambre», me decía. Qué lindo escuchar eso.
—Y esta es la economía. La gente piensa que la economía es el Estado, y no: es gente haciendo cosas, gente que apuesta.
—Exacto.
