NOTICIAS. La deuda soberana registró una sólida recuperación tras los anuncios de fondos bilaterales y del BID. En paralelo, el desplome del precio del petróleo tras la reapertura del estrecho de Ormuz mejora las perspectivas para los mercados emergentes.
El mercado financiero local cerró una semana de signo positivo, marcada por una recuperación de los bonos soberanos que los posiciona nuevamente como protagonistas frente a sus pares regionales. El repunte, que se consolidó hacia el cierre de la semana pasada, se apoya en dos pilares: el avance en el esquema de financiamiento externo para fortalecer las reservas del Banco Central (BCRA) y un contexto internacional que comenzó a comprimir el riesgo tras novedades geopolíticas clave.
Financiamiento y reservas: el motor de la suba
La estrategia del equipo económico para alcanzar una acumulación de reservas de 12.000 millones de dólares este año recibió un espaldarazo significativo. Según estimaciones privadas, el Gobierno ya ha asegurado cerca de 3.980 millones de dólares, compuestos por una combinación de emisiones de bonos bajo ley local, un préstamo bilateral de 2.000 millones y garantías del BID.
Este flujo de fondos es visto por los analistas como el catalizador necesario para que los activos argentinos converjan hacia niveles de calificación crediticia de B-. En lo que va de 2026, la deuda en dólares acumula un incremento del 2,7%, destacándose la preferencia de los inversores por títulos de largo plazo como el AL41.
Por su parte, la autoridad monetaria mantiene una dinámica de compras activa en el mercado de cambios, superando los 6.000 millones de dólares en lo que va del año. Esta acumulación de reservas brutas se ve favorecida ahora por la ventana de oportunidad que ofrece el inicio de la temporada de cosecha.
Flexibilización monetaria y desempeño en pesos
El BCRA también ha profundizado su política de normalización operativa. Mediante la Comunicación A 8423, la entidad redujo la integración mínima diaria de encajes en pesos al 65%, una medida que busca otorgar mayor flexibilidad a los bancos y reactivar el crédito. Además, la aparente vuelta de los pases activos sugiere una intención oficial de acotar la volatilidad de las tasas de interés, en sintonía con las recomendaciones de los organismos internacionales.
En el mercado de pesos, las expectativas de estabilidad cambiaria impulsaron subas de hasta 4,6% en los bonos ajustados por CER, a pesar de datos de inflación que aún presentan desafíos. No obstante, ante una posible corrección de tasas o del tipo de cambio en el corto plazo, los expertos sugieren una postura de cautela, priorizando instrumentos de menor duración.
El «factor Ormuz» y el alivio internacional
El escenario global brindó un alivio inesperado pero determinante. El precio del petróleo sufrió una caída cercana al 10%luego de que Irán anunciara la apertura total del estrecho de Ormuz al tráfico comercial. El crudo WTI, que había rozado los 114 dólares por barril a principios de mes, cerró por debajo de los 84 dólares.
Este desplome en los precios de la energía recalibró las expectativas de inflación global y las proyecciones de política monetaria de la Reserva Federal. Como resultado, las tasas de los bonos del Tesoro estadounidense a 10 años retrocedieron al 4,3%, favoreciendo el apetito por activos de riesgo y apuntalando, de manera indirecta, la recuperación de la renta fija argentina.
