martes, mayo 19, 2026

Raíces que moldean la biología y la historia: el legado universal de la papa desde los Andes hasta el genoma humano

COLUMNISTAS INVITADOS. A propósito de un reciente hallazgo científico que demuestra el impacto de la Solanum tuberosum en el ADN de los pueblos andinos, el Dr. Eduardo Da Viá rescata su «Oda a la papa», una pieza que entrelaza rigor histórico, soberanía alimentaria y poesía para homenajear a un recurso clave de la humanidad.

La estrecha relación entre el desarrollo de las sociedades y su entorno natural ha encontrado un sorprendente hito de validación científica gracias a una reciente investigación genómica publicada en la revista Nature Communications. El estudio revela cómo la domesticación de la papa (Solanum tuberosum) hace miles de años en el altiplano andino no solo transformó la subsistencia y la organización socioeconómica de las culturas precolombinas, sino que llegó a modificar su propia estructura biológica. Al registrar una duplicación inédita a nivel mundial de las copias del gen AMY1 —responsable de procesar el almidón— en los descendientes de habla quechua del Imperio Inca, la ciencia confirma de manera rigurosa un postulado antropológico fundamental: cómo las dinámicas culturales y las dietas agrícolas son capaces de intervenir de forma directa y permanente en la evolución genética de una población.

Este fascinante descubrimiento opera como el marco de justificación ideal para la revitalización de la «Oda a la Papa», una contribución en la que el Dr. Eduardo Da Viá conjuga la divulgación histórica con la métrica literaria. A través de sus versos, el autor traza el itinerario político y cultural de un tubérculo que pasó de las avanzadas terrazas de cultivo incaicas a sufrir el desprecio y la censura de la Europa colonial —donde inicialmente fue confinada a la categoría de planta ornamental o proscrita por razones dogmáticas—, hasta su definitiva consagración global como escudo contra las hambrunas gracias a la perseverancia de pioneros como el agrónomo francés Antoine Parmentier. De este modo, la precisión de la genómica contemporánea y la revisión histórica de la obra lírica convergen para reivindicar a la papa no solo como un sustento de valor universal, sino como un elemento identitario indisoluble de la historia del planeta.

La columna completa del Dr. Eduardo Da Viá

Oda a la papa (Solanum tuberosum)

Eduardo Da Viá.

A modo de introito transcribo la nota de Reuters que revela un hecho insólito.

ReutersUn estudio revela cómo una dieta basada en la papa modificó la genética de los pueblos andinos Por Will Dunham Jue, 7 de mayo de 2026, 10:19 a.m. GMT-3

Los pueblos indígenas de los Andes domesticaron la papa —una gran fuente de almidón, vitaminas, minerales y fibra— hace entre 6.000 y 10.000 años, convirtiendo este tubérculo en un elemento central de su dieta. Estos pueblos experimentaron entonces adaptaciones genéticas beneficiosas para dicha dieta, que aún se observan en sus descendientes que viven en Perú. Una nueva investigación genómica documenta cómo estos descendientes —hablantes de la lengua quechua del otrora gran Imperio Inca— experimentaron una fortificación relacionada con un gen llamado AMY1, que interviene en la digestión del almidón, una función útil para las personas con una dieta basada en la papa. El estudio reveló que estas personas poseen un promedio de 10 copias del gen AMY1, entre dos y cuatro más que la mayoría de la población. Ninguna otra población conocida a nivel mundial supera esa cifra. El estudio también demostró que la aparición de estos cambios genéticos en esta población coincidió con el inicio de la domesticación de la papa. «Es un caso maravilloso de cómo la cultura moldea la biología», afirmó el genetista evolutivo y antropólogo Omer Gokcumen, de la Universidad de Buffalo, uno de los autores principales de la investigación publicada esta semana en la revista Nature Communications.

Mi contribución: Hace unos cuantos años publiqué mi Oda a la papa, atreviéndome a incursionar en la poética que no es mi fuerte, tal como lo digo en la primera estrofa, pero si algún valor tiene esta nota no es precisamente el literario, sino los conocimientos vertidos en forma de verso, que estimo no son muy conocidos. La nota de Reuters me animó a resucitar mi poema para hacerlo más ameno. Aquí va: Solanum tuberosum Oda a la papa Papa: vocablo quechua= tubérculo

Soy  frecuente escritor,
mucho menos poeta,
sí un asiduo lector
y observador del planeta

A veces tomo coraje
y con la pluma por vector
suelo rimar algún pasaje
surgido de mi interior

En mi lejana juventud,
me asombraron del hombre sus facturas
hoy cambié de actitud
y a quien admiro es  a   natura
La silvestre en especial,
la maravilla de su origen;
la planta al natural
nacida en su tierra virgen.

Me gustan montañas nevadas
y los valles florecidos,
de los arroyos sus cascadas
con su hídrico sonido.

También el libre animal,
de sus leyes los arcanos,
antes de sufrir el mal
producido por humanos.

Padecieron daños terribles
cuando el hombre les impuso
calidad de comestibles,
a la fuerza y con abuso.

Esta oda está dirigida,
a una planta en especial:
la papa es mi elegida
y aquí va mi recital

Vaya a ti, oh papa generosa
este merecido homenaje
por ser nutritiva, sabrosa
y de americano linaje.

La naturaleza te parió
en este lado del planeta,
y el quechua te descubrió
sin mediar ningún cometa.

¿Fue mera casualidad
tu origen en occidente?
No lo creo, de verdad,
que fuera un mero accidente.

Nacer en el altiplano
fue decisión de deidades,
para alimento del humano
cualquiera sean sus edades.

Fue tu matriz la terraza,
tallada en la andina pendiente´
obra genial de esa raza:
el inca, más que inteligente!

Te acunó en bellos escalones
sin necesidad de la ciencia
tenía sobradas razones
amén de labor, tesón y paciencia.

Te uniste a la Pacha Mama,
al agua, el calor y la luna,
y como gran samaritana,
paliaste del pobre la hambruna.

Fuiste hermana del tomate
la quínoa, el poroto y el maíz
del zapallo, cacao y aguacate,
todos de andina raíz.

El respetuoso aborigen,
se valió bien de tus nutrientes,
volviendo a la tierra de origen

tus magnánimas simientes.

Tu genoma no profanó,
pues su existencia ignoraba,
tampoco a la Pacha alteró,
con sus dotes le bastaba

Hoy se llama ecología
el respetar a natura,
y aquello que el inca hacía
no era ecología pura?

Por siglos te cultivó
según los ciclos naturales,
lo mismo que realizó
con todos los animales

Más el mal yacía latente,
hombre mediante de hecho,
se gestaba en otro continente
escondido y al acecho.

No imaginó el inca que el caos,
el genocidio y la rapiña,
ya viajaban en tres naos,
la Santa María, la Pinta y la Niña.

Venían de allende los mares
exultantes de codicia,
munidos de armas y altares
que ocultaban su impudicia.

Fue la corona ibérica
quien financió la aventura
y descubrieron América
para tu mal y desventura.

Arrasaron con crueldad
toda aquella maravilla,
con total complicidad
de los reyes y Sevilla.

Hombre, planta y animal
fueron víctima inocente
de todo el horrendo mal
que escondía aquella gente.

Eran orondos portadores
de las verdades divinas,
despreciando los valores
de las creencias andinas.

Primero el oro y la plata
se robaron los maleantes,
y luego fue la patata
que partió para levante.

Desconociendo el valor
del americano alimento
te raptaron por tu flor
y te usaron de ornamento.

Luciste en elegantes jardines
para los ricos refinados,
sin saber los malandrines
de tus tesoros soterrados.

Tu consumo fue censurado,
pues en la Biblia no figuras,
hasta llegó a ser pecado

incluirte en la verduras.

Hubo de ser un francés
Parmentier(*) apellidado,
quien dándoles un revés,
iniciara tu reinado.

Demostró por propia experiencia
avalando su postura,
no con fe sino con su ciencia,
que no producías locura.

Argumentó con buen criterio,
que por ti salvó su vida,
cuando estando en cautiverio,
fuiste su única comida.

Del Imperio envejecidas
solo hay ruinas remanentes,
mas tus virtudes son conocidas
en los cinco continentes.

Pomme de terre te bautizaron
los franceses ignorantes,
pero nunca se enteraron
cómo te llamabas antes.

Pomme de Pomona (**) deviene,
de la antigua diosa romana;
quien ninguna relación tiene
con la tierra americana.
Allende la Tour Eiffel,
con las trufas confundido,
el alemán te llamó kartoffel
y te ingirió sorprendido.

Más allá de montañas y valles
asiento del Imperio Inca,
te encuentres donde te halles,
el universo el diente te hinca.

Hervida, frita o asada
sea fría o bien caliente
incluso a veces ahumada
según lo prefiera el cliente.

Adornas distintos manjares
adjetivados en francés,
servidos a maharajáes
y ofrecidos en inglés

Solo en tu tierra natural
te veneran respetuosos,
pues alimentas por igual
a los viejos y a los mozos.

Eres comida principal
presente en todas las mesas,
mejor que la carne animal,
las frutillas o las fresas.

Para el pobre eres la vida,
le aseguras la subsistencia
al ser la principal comida
le brindas salud y vigencia.

Referencias:
(*)Antoine-Augustin Parmentier (Montdidier, 17 de agosto de 1737-París, 17 de diciembre de 1813) fue un agrónomo, naturalista, nutricionista e higienista francés.
Su experiencia como cautivo en Prusia durante la Guerra de los Siete Años lo llevó a defender la patata como alternativa alimentaria 	dado que fue el único alimento que le proporcionaban (en Francia, como en casi toda Europa, se la consideraba no comestible). Consiguó que se levantaran las leyes que prohibían su cultivo y promovió su consumo.
(**)
Pomona era, en la mitología romana, la diosa de la fruta, y por extensión de los árboles frutales, los jardines y las huertas.
(***)
Calíope en la mitología griega era la musa de la poesía épica y de la elocuencia.
Eduardo A. Da Viá

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