miércoles, abril 15, 2026

Qué fue del chavismo y su disfraz bolivariano

En una entrevista de 2012 con MDZ, el historiador venezolano Germán Carrera Damas ya describía al chavismo como una “ideología de reemplazo”. A los 95 años, sus conceptos vuelven a cobrar vigencia en un escenario impensado: Nicolás Maduro detenido en Nueva York y un régimen que busca sostén en Donald Trump.

En 2012, cuando el chavismo aún conservaba volumen político, recursos y relato, el historiador venezolano Germán Carrera Damas lanzó una definición que entonces sonaba provocadora, pero que hoy adquiere una dimensión casi premonitoria: el proyecto de Hugo Chávez no era una doctrina sólida, sino una “ideología de reemplazo”, una construcción cambiante destinada a sostener el poder más que a expresar un pensamiento coherente.

A 14 años de aquella entrevista publicada en MDZ, y con Carrera Damas convertido en una de las voces más respetadas de la historiografía latinoamericana a sus 95 años, el contexto político venezolano parece darle la razón. Con Nicolás Maduro detenido en Nueva York y un chavismo que, debilitado, busca apoyo nada menos que en Donald Trump, los “disfraces ideológicos” que el historiador denunciaba han quedado expuestos como nunca antes.

En aquel diálogo, Carrera Damas desarmó el núcleo conceptual del chavismo: lejos de ser una continuidad del pensamiento de Simón Bolívar, lo definió como un uso instrumental de la historia. “El bolivarianismo-militarismo fue el primer disfraz”, explicó, al tiempo que advertía que luego sería reemplazado por otro: el “socialismo del siglo XXI”, una etiqueta que —según remarcaba— nunca fue definida con precisión y que su creador, Heinz Dieterich Steffan (en otra entrevista que puede leerse aquí) dio por terminado y ademas, como erróneo.

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Su análisis iba más allá de lo semántico. Para el historiador, el chavismo combinaba elementos de culto personal, manipulación histórica y militarismo, dando lugar a una forma de poder que necesitaba legitimarse constantemente a través de símbolos más que de ideas. Bolívar, en ese esquema, dejaba de ser una figura histórica para convertirse en una herramienta de construcción política, casi religiosa.

“La historia oficial cobra una proyección política inmediata”, advertía entonces. Y ponía un ejemplo contundente: quien se oponía a Chávez era presentado como enemigo de Bolívar. Esa fusión entre relato histórico y confrontación política fue, para Carrera Damas, una de las claves del fenómeno chavista.

También anticipó su fragilidad. Definió al bolivarianismo como un “cascarón vacío en lo político-conceptual”, incapaz de sostenerse en el tiempo sin recurrir a nuevas máscaras. Esa mutación permanente —de bolivarianismo a socialismo, de antiimperialismo a pragmatismo— es la que hoy queda en evidencia en un escenario donde las alianzas parecen contradecir años de discurso.

La paradoja actual es difícil de ignorar: un movimiento que se construyó en oposición frontal a Estados Unidos termina dependiendo de vínculos con la política norteamericana para sobrevivir. Y un régimen que se proclamaba heredero de una épica revolucionaria enfrenta ahora una crisis de legitimidad que ya no puede disimular con relatos.

Carrera Damas también dejó una reflexión más profunda, que trasciende el caso venezolano y dialoga con la historia política de América Latina: los pueblos pueden equivocarse. Y cuando lo hacen, las consecuencias suelen ser largas y costosas.

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Hoy, con el chavismo atravesando uno de sus momentos más críticos y con sus principales figuras cuestionadas, aquellas palabras de 2012 ya no suenan como una advertencia académica. Se leen, más bien, como el diagnóstico anticipado de un proceso que, finalmente, terminó mostrando su verdadera cara.

Un fragmento del diálogo con Carrera Damas:

Ya en el año 2000 supo anticiparse y escribir qué sería del futuro basándose en su análisis del pasado. Entendió que el fenómeno Chávez surgió por la ausencia de corrientes ideológicas claras en Latinoamérica. De hecho, antes de que Chávez irrumpiera en el poder, la principal candidata a la presidenta había surgido de la antipolítica: una ex Miss Universo.

Carrera Damas identificó en diversos puntos (que amplía en su libro mencionado) cómo se pretende usar a la historia como «maestra de vida» en la búsqueda de legitimización:

– El momento histórico y la conciencia histórica

-Un presente por eludir y el pasado convertido en santuario

– Seudo paralelismos e imitaciones

– Repetición de la historia

– ¿Cuál es el concepto que usted acuña de «ideología de reemplazo» y a qué ideología cree usted que reemplaza el «bolivarianismo» venezolano?

– La conspiración militar de la cual formó parte Chávez fue tramada por jóvenes inicialmente infiltrados del Partido Comunista en el Ejército, a través de la apertura democrática de las Acadmias militares; y por rezagados, ex militares y civiles-, de la lucha contra la guerrilla patrocinada y armada por el régimen fidelista, con participación de militares  activos cubanos, en el lapso 1960-1964. Cabe señalar que la guerrilla fue derrotada por las fuerzas armadas regulares leales a la República liberal democrática, reinstaurada en 1959. La derrota militar y política de la insurgencia, la crisis del socialismo y la substitución de la falseada figura histórica de José Martí por la no menos falseada de Simón Bolívar, promovida por Fidel Castro, revisando la conceptualización sobre Simón Bolívar escrita por Carlos Marx, dio pie a una operación ideological que permitió romper esta que había sido barrera entre militares y comunistas. La invocación del bolivarianismo sirvió para ganarse sectores militaristas contrarios a la democracia, que susbsistían en las fuerzas armadas. Por eso el primer disfraz del ahora denominado chavismo fue el bolivarianismo-militarismo, como lo preví en el año 2000. Progresivamente ha sido sustituido por el del «socialismo del siglo XXI», nunca definido, al igual que la revolución cubana.  

– ¿Cree usted que aunque se trate de una «ideología de reemplazo» ésta ha cuajado y echado raíces, de tal modo de crecer homogéneamente en una gran porción de América Latina?

– El bolivarianismo-militarismo no ha cuajado, porque es un cascarón vacío en lo politico-conceptual, en el cual ya no cabía el siglo XX. La vigencia del genuino pensamiento bolivariano en su nivel ético y de principios politicos, sólo tiene algún significado en los denominados países bolivarianos (Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia); pero sólo de los dos primeros tuvo eco inicial (recuerdese la Coordinadora guerrillera Simón Bolívar en Colombia). Sin embargo en Ecuador y Bolivia predomina la figura de Sucre ,y en Perú no guardan buen recuerdo de quien desintegró el Virreinato.  En la actualidad el bolivarianismo es la cobertura del más vulgar cohecho petrolero.

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– Si Chávez no fuera militar, ¿cree que el proceso venezolano iría por un camino diferente?

– Soy historiador de oficio; no especulo sobre la historia si.

– Aquí suele compararse el nacimiento del liderazgo de Chávez con el de Juan Domingo Perón. ¿Coincide con ello? ¿Qué puntos en común tienen y cuáles las diferencias?

– No me considero competente en cuanto a la farsa-tragedia del peronismo, que ha llevado a la Argentina desde el esplendor a la decadencia; al igual de lo que ha hecho el chavismo con Venezuela. Guardo el recuerdo de mi querido y muy admirado amigo José Luis Romero con los ojos aguados al tratar de explicarme lo que han vivido y viven los argentinos. Eso tienen en común los dos errores cometidos por nuestros pueblos. Me cuesta mucho percibir diferencias entre ambas modalidades de infortunio colectivo, Pero si percibo una semejanza: son pruebas de que los pueblos sí pueden equivocarse; y de que cuando lo hacen pagan gravísismas y prolongadas consecuencias.

– ¿Por qué Bolivar termina siendo un ejemplo a seguir 200 años después?

– Es necesario distinguir entre el Bolívar histórico y el Bolívar creado por y para el culto que se utiliza para manipular al pueblo. El Bolívar del culto ha sido convertido en una suerte de vector universal, empleado para transmitir cualquier contenido ideolóigico. Es un instrumento para manipular la conciencia  ciudadana, que se basa en el desconocimiento del Bolívar histórico unido a la reverencia que motiva su figura semi-deificada. Castro y Chávez (¿marxistas?) han consentido (¿y promovido?) el que se les considere reencarnaciones del Bolívar del culto, exhibido para el caso como el rendido a un revolucionario, demócrata y antiimperialista. He luchado contra esto en mi obra El culto a Bolívar, editada por primera vez en 1960 y hoy en su séptima edición, por haber llegado a ser considerado una obra pionera en esta materia.

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– ¿Fue Simón Bolívar un tirano, un cesarista o un republicano, tal característica -esta última- que Enrique Krauze le opone a Chávez en su libro El poder y el delirio?

– Simón Bolívar fue un decidido y tenaz combatiente por la Independencia de Venezuela; ese fue su asunto.  Sólo que para conseguirlo le fue necesario realizar proezas ideológico-políticas: sistematizó la fundamentación ideologica de la Independencia de América hispana; concibió y realizó la más creativa y osada estrategia militar, que llevó a la invasión de Nueva Granada y la creación de la República de Colombia; la anexión a ésta de Quito, la invasion del Virreinato del Perú y su desmembramiento creando la República Bolívar, rebautizada Bolivia; y concibió la necesidad de una hispanoamérica organizada para consolidar su Independencia lograda por el ejército de la República de Colombia en la Batalla de Ayacucho, el 9 de diciembre de 1824. No fue un demócrata, en los terminos de hoy, y practicó una suerte de liberalismo tutorial concebido, creativo y realísticamente, para sociedades estructuralente monárquicas. Tuvo ocasión de hablarlo con mi amigo Enrique (Krauze): Bolívar reveló la culminación de su pensamiento sociopolítico en su Proyecto de Constitución para Bolivia, que fue un intento pragmático de establecer una suerte de monarco-república no hereditaria pero sí constinuista,  en la medida en que los supuestos gobernantes revolucionarios republicanos se conducirían como seudo monarcas constitucionales, con derecho a decidir la sucesión. ¿ No sucedió y sucede así? ¿También saben algo de esto los argentinos? La diferencia entre Bolívar y sus imitadores es que a medida que se estudia científicamente la historia de América, el Simón Bolívar histórico crece como uno de los grandes hombres de la Humanidad.  

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