viernes, junio 12, 2026

El Cuartel del 4F en Caracas, en donde Chávez inició su ascenso al poder

En coincidencia con el triunfo chavista de 2013, en 2015, tras su primera y contundente derrota parlamentaria, visité el Cuartel de la Montaña, «el 4F», emblemático porque allí está la tumba de Hugo Chávez y desde allí inicio su asesio a Venezuela y se instaló en el poder hace 26 años. Fui veedor de aquellas elecciones como invitado de la FURP. Las fotos.

El Cuartel de la Montaña, también conocido como Cuartel 4F, que alberga los restos del expresidente venezolano Hugo Chávez, sigue en pie e imágenes no muestran que fue bombardeado durante la operación militar estadounidense para capturar a su sucesor Nicolás Maduro, como dicen publicaciones en redes sociales. Así lo verifico la agencia Reuters.

Y agregó: «Publicaciones en Facebook e Instagram, opens new tab compartieron un registro de las instalaciones destruidas con la inscripción “4F” en su fachada tras la captura de Maduro y su esposa Cilia Flores el 3 de enero. Otras publicaciones comparten una imagen, opens new tab de un bombardeo identificándola como un ataque al mausoleo».

En diciembre de 2015 visité el lugar y relaté desde mi cuenta en Twitter/X (@contegabriel) cada paso que di desde el centro de la Ciudad de Caracas hasta el Cuartel 4F. Era un día raro y triste para los chavistas y de euforia para la oposición.

El triunfo opositor había sido contundente, aun con las mañas chavistas activas. Me tocó ser veedor electoral junto a José María Videla Sáenz y Luis Rosales, aunque en distintos puntos del mapa, por la Fundacion Universitaria del Río de la Plata (FURP). Luego vendría la eliminación lisa y llana del Parlamento (la Asamblea).

Pero en los alrededores de la mismísima tumba de Chávez, pude entrevistar a los chavistas que iban, de algún modo, a preguntarle simbólicamente el «por qué» de la derrota. Y muchos miraron hacia adentro del propio chavismo, culpando a Nicolás Maduro y a Diosdado Cabello, expresamente, de haber tergiversado el mandato de su líder. Se empezaba a descomponer intermente la matriz del poder dictatorial basada en el apoyo popular.

Tengo muy buenos recuerdos de mucha gente con la que trabajé en aquella tarea. El tanque que en la ciudad de Coro, patrimonio de la Humanidad, apuntaba a la entrada del pequeño hotel en que me alojaba; la sede de la «neutral» CNE, la Comisión Nacional Electoral en ese lugar llena de carteles propagandisticos y pósters de Chávez en su interior, que pedí que sacaran, en vano. Las reuniones con legisladores y dirigentes opositores valiosos pero, sobre todo, valientes. La charla con Lilian Tintori apenas llegué, con los expresidentes que eran parte de la veeduría electoral: Tuto Quiroga, Luis Alberto Lacalle Herrera, Andrés Pastrana, con referentes, vecinos, militantes, directores de escuelas, obispos y curas, presidentes de cámaras comerciales y de universidades.

Algunas fotos y recuerdos quedan:

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