En abril de 2026, revisitamos la entrevista realizada al economista catalán en MDZ Radio. Sus definiciones sobre el sistema financiero, el capitalismo y la desobediencia civil frente a la falta de valores conservan una actualidad sorprendente una década después.
Se cumple una década desde que el catalán Joan Melé pasó por los estudios de MDZ Radio. En aquel entonces, el economista que se propuso unir la ética con los bancos —dos conceptos que para muchos resultan contradictorios— dejaba una huella profunda en la audiencia del programa Después de todo. Hoy, con el diario del lunes y diez años de transformaciones globales encima, sus palabras en favor de un sistema financiero humano resuenan con una fuerza renovada.
Melé, quien para 2016 ya acumulaba 30 años de experiencia en el sector, recordaba con sencillez: «Jamás pensé trabajar en un banco, pero terminé haciéndolo». A partir de esa decisión fortuita, dedicó su carrera a reformar su entorno laboral para alinearlo con sus principios. Su libro Dinero y conciencia ¿A quién sirve mi dinero? (2009) y sus múltiples colaboraciones editoriales ya perfilaban lo que hoy conocemos como un cambio de paradigma irreversible.
A continuación, rescatamos y enumeramos las definiciones textuales que Joan Melé dejó en aquella entrevista, preservando la esencia de su mensaje:
- Sobre la integridad personal: «A mí me habían educado en valores y entonces me habían dicho: ‘Es preferible morir de hambre que de vergüenza’. Entonces, cuando al trabajar en un banco me empezaron a pedir cosas con las que no estaba de acuerdo, empecé a desobedecer».
- Sobre el impacto de la globalización: «Cuando cae el Muro de Berlín, la caída del comunismo, se produce la globalización de la economía que es la de la explotación humana y de la mentira».
- Sobre la deshumanización del capital: «Se decía mucho en EE. UU.: ‘Dejen en libertad a los capitales. Pero lo que querían era que se dejara circular a sus capitales y a sus mercancías, no a las otras. Pero en ese esquema el ser humano ya no cuenta: es crecimiento por crecimiento, beneficio por beneficio».
- Sobre la cultura del descarte empresarial: «Este virus se extendió a todas las empresas; también a la banca. Grandes personas fueron marginadas porque les decían que estaban obsoletos. Les decían que no entendían el nuevo modelo».
- Sobre los pilares de la banca ética: «La banca ética nació buscando invertir en la cultura, el medio ambiente y en el sector social. Con un segundo criterio: ser transparente. Decidimos contarle a la gente qué hacíamos con cada centavo de su dinero».
- Sobre la economía real: «Una consigna es solo invertir en economía real, no en especulación. Más del 58% del dinero del mundo que circula es especulación. Detrás de ello no hay nada, no genera nada. Son burbujas que se hinchan y revientan».
- Sobre la desigualdad: «El 1% de la gente del mundo tiene más dinero que todo el resto de la gente. Por eso creamos la banca ética, porque no buscamos especular».
- Sobre la semántica del sector: «Que se nos llame ‘banca ética’ es una provocación enorme y me encanta. ¿La otra no es ética? No lo puedo decir yo, que lo digan los otros».
- Sobre la transición de los empresarios: «No necesariamente un empresario tiene que hacer borrón y cuenta nueva para pasarse al mundo de la banca ética. Debe iniciar una transformación. Se hacen cosas que están mal por error o ignorancia, pero proponemos un sistema de ‘empresas B’ en la que analizamos cómo están para ir monitoreando ese camino».
- Sobre el potencial de Argentina: «Argentina es un país rico, con inmensas posibilidades, quizá mirando demasiado al pasado. Miremos al futuro y veamos qué hacer juntos».
- Sobre el altruismo y el mercado: «Hay que conocer proyectos incipientes que están surgiendo, inclusive en Mendoza. Van a salir fondos de inversión. Pero hay que dejar de preguntar ‘cuánto voy a ganar’. Cuando cada uno busca su beneficio estamos todos peor. Llevamos tres siglos de capitalismo liberal, pero la libertad no es para hacer lo que me da la gana».
- Sobre la formación de los jóvenes: «A los jóvenes hay que educarlos en valores y en ética, no en tecnicismos».
