Un estudio de RZ Consultora revela que, aunque las plataformas digitales dominan el acceso a la actualidad, la televisión y los medios consolidados siguen siendo los únicos «anclajes de legitimidad». El 93% de la población percibe una alta circulación de noticias falsas y un 73% ya toma medidas activas para verificar lo que lee.
El ecosistema informativo en Argentina atraviesa una transformación profunda pero llena de contradicciones. Según el último informe del Observatorio de Opinión Pública y Sociedad de RZ Consultora, dirigido por el Lic. Rubén Zavi, la sociedad argentina se encuentra en un estado de «alerta permanente»: consume información de manera masiva y fragmentada a través de redes, pero busca refugio en el periodismo tradicional cuando necesita confirmar la veracidad de lo que ve.
El estudio, basado en 2000 casos a nivel nacional, expone un desfase crítico entre el lugar donde se busca la noticia y el lugar donde se deposita la confianza.
La paradoja de la credibilidad
A la hora de informarse sobre la actualidad, la televisión mantiene el liderazgo individual con un 31,54%, seguida de cerca por los diarios y portales digitales (20,13%) y las redes sociales (18,79%). Sin embargo, al medir la confianza, la balanza se inclina drásticamente: el 41,61% de los argentinos confía principalmente en los medios tradicionales, mientras que solo el 26,17% pone su fe en el entorno de redes y streaming.
Esta brecha se explica, en gran medida, por la percepción de desinformación. Un abrumador 93,28% de los encuestados sostiene que las noticias falsas circulan «frecuente» o «muy frecuentemente» en la actualidad. Ante esta sospecha, el ciudadano ha dejado de ser un receptor pasivo: el 73,83% realiza acciones activas de verificación, principalmente buscando la información en otros medios (45,64%) o verificando la fuente original (28,19%).

El mapa generacional y regional: un país fragmentado
El informe de Zavi destaca que la digitalización no es homogénea y presenta cortes nítidos por edad y geografía:
- Brecha etaria: Mientras que en el segmento de 65+ años la televisión es el medio central para el 57%, en los jóvenes de 16 a 24 años ese número cae al 14%. En esta franja juvenil, las redes sociales (42%) y el streaming/YouTube (31%) son los dueños absolutos de la atención.
- Contraste territorial: Resulta revelador que en las regiones con menor desarrollo relativo, los medios digitales son la principal vía de acceso. En el NOA, el 82,6% prefiere medios digitales para informarse, frente a un 14,9% que opta por lo tradicional. En contraste, en los grandes centros urbanos como CABA y Buenos Aires, la presencia de medios tradicionales es significativamente mayor, rondando el 39% y 38% respectivamente.
Desafíos para la política y los medios
El análisis de Rubén Zavi advierte que este escenario redefine las reglas del juego para la comunicación pública. «En un país saturado de información, la confianza es el nuevo poder», concluye el informe.
Para la política, esto implica que ya no basta con la visibilidad o la repetición. El ciudadano compara y contrasta en tiempo real, lo que eleva el costo de los errores comunicacionales y exige una profesionalización extrema. Para los medios de comunicación, el desafío es igualmente complejo: operan en un entorno donde la credibilidad es cuestionada permanentemente, lo que vuelve a la transparencia de las fuentes y la verificación de datos en activos de supervivencia.
La encuesta de RZ Consultora retrata a una Argentina que no está desinformada, sino que duda de todo lo que recibe. La batalla actual de los emisores ya no es por la atención —que es abundante y volátil—, sino por la validación, el único capital capaz de romper la inercia de la desconfianza generalizada.


