Un informe del diario The Washington Post explica cómo el fenómeno meteorológico conocido como El Niño altera la temperatura del océano Pacífico y desencadena cambios climáticos en distintas regiones del mundo, desde lluvias intensas hasta sequías prolongadas.
El clima global está influenciado por un fenómeno que se origina en el océano Pacífico, pero cuyos efectos se sienten a miles de kilómetros de distancia. Se trata de El Niño, uno de los eventos climáticos más importantes del planeta y capaz de modificar patrones de lluvias, temperaturas y tormentas a escala global.
Un informe difundido por The Washington Post explica que El Niño se produce cuando las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial oriental se calientan más de lo habitual. Ese aumento de temperatura altera los vientos y las corrientes oceánicas, desencadenando una cadena de cambios en la atmósfera que afectan el clima en distintas partes del mundo.
Un fenómeno que nace en el Pacífico
El Niño forma parte del sistema climático conocido como El Niño–Oscilación del Sur (ENSO), que alterna entre fases cálidas (El Niño) y frías (La Niña). Este ciclo suele repetirse cada tres a ocho años y se origina por variaciones en la temperatura del océano y en los vientos alisios que recorren el Pacífico ecuatorial.
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Cuando se desarrolla un episodio de El Niño, las aguas cálidas que normalmente se concentran en el Pacífico occidental se desplazan hacia el este, cerca de las costas de Sudamérica. Ese cambio modifica la circulación atmosférica y redistribuye las lluvias y las tormentas a escala global.
Lluvias, sequías y eventos extremos
Las consecuencias del fenómeno pueden ser muy diferentes según la región. En algunas zonas provoca lluvias intensas e inundaciones, mientras que en otras genera sequías prolongadas.
Históricamente, los eventos fuertes de El Niño han estado asociados a inundaciones en la costa occidental de América del Sur, sequías en Australia y el sudeste asiático, y alteraciones en los patrones de tormentas en América del Norte.
Un ejemplo de su impacto fue el episodio de 1982-1983, uno de los más intensos registrados, que generó importantes anomalías climáticas en todo el planeta y pérdidas económicas multimillonarias.
Un sistema climático que conecta al planeta
Los científicos explican que El Niño demuestra cómo el sistema climático del planeta está profundamente interconectado. Un cambio en la temperatura del océano Pacífico puede modificar la circulación atmosférica global, alterar las corrientes en chorro y reorganizar los patrones de lluvia en continentes enteros.
Por esa razón, el monitoreo del fenómeno se ha convertido en una prioridad para los centros meteorológicos del mundo. Detectar con anticipación el desarrollo de El Niño permite anticipar posibles impactos en la agricultura, el abastecimiento de agua, la pesca y la gestión de desastres naturales.
No es un evento aislado
Aunque El Niño es un fenómeno natural que ocurre desde hace siglos, los científicos estudian ahora cómo el cambio climático podría estar modificando su comportamiento y su intensidad.
Comprender sus ciclos y efectos es clave para anticipar riesgos y planificar políticas públicas. Porque cuando las aguas del Pacífico se calientan más de lo habitual, las consecuencias no se quedan en el océano: terminan influyendo en el clima de todo el planeta.
