Se apagó Jorge Enrique Oviedo, escritor, periodista: referente. Recojo aquí una charla que tuvimos sobre su investigación en torno a quien fuera su compañero de trabajo y también escritor, Antonio Di Benedetto, y que publique en Memo en 2024.
Jorge Enrique Oviedo no buscó las luces ni la fama. Eran otros tiempos y otras formaciones de los periodistas. Sin embargo, fue un «influencer» a su manera: le dio rosca a muchos de los que queríamos ser periodistas, pero la suficiente, con críticas de por medio, como corresponde.
Este vienes fue su último día con vida. Detrás de esta fecha está todo lo que fue e hizo, en los periodístico y literario, un enorme bajage de material sustancial y de primera mano, «sin copy & paste», producto de la creación propia o de la investigación profunda.
Un breve repaso de lo más saliente y notorio: Publicó Los seres que en mí habitan (poesía), con el que obtuvo el premio Fasanella; El viejo (novela). Fue distinguido en la Bienal de Literatura de la Municipalidad de Mendoza y por el Fondo Nacional de las Artes; El periodismo en Mendoza (de 1820 a 2010) (ensayo); el volumen V de la Historia del Periodismo en Argentino, editado por la Academia Nacional de Periodismo; y Los duelos en Mendoza. Cuando el honor se defendía a punta de espada y pistola. Quedan obras sin publicar, en las que trabajo denodadamente hasta sus últimos momentos.
Sorprendió el 30 de septiembre de 2024 cuando presento en la Feria del Libro en el espacio cultural Julio Le Par «un libro que no existe», Benedetto y el cine». Fue sorprendente e impactante todo lo que dijon y, a la vez, una gran provocación, con su espiritu eternamente adolescente.
La crónica de la presentación del «libro que no existe»
Este lunes y a pesar de la presencia del viento Zonda, que acobarda y encripta a los mendocinos, hubo entusiasmo del público en participar de la Feria del Libro.
Fue allí que el escritor y periodista Jorge Enrique Oviedo innovó presentando por primera vez en la historia «un libro que no existe».
Efectivamente: se trata de su trabajo sobre Antonio Di Benedetto y el cine, cuyo subtítulo es «El hombre que no vio las películas inspiradas en sus cuentos y novelas».
Fausto Alfonso, al presentarlo, hizo un insistente y fino uso de la ironía, utilizando el potencial para señalar «lo que Oviedo diría si el libro existiera».

Lo cierto es que el trabajo existe, pero no pudo ser editado. El autor explicó que la editorial que maneja los derechos de Di Benedetto -Adriana Hidalgo- no le autorizó la edición del material y es por eso que la decisión de quien fue director periodístico de diario Los Andes durante 15 años fue «hacer un libro leído, contando la relación que Antonio Di Benedetto tenía con el cine».
Oviedo atrapó a la audiencia y es lamentable que tratándose de un libro «sobre» Di Benedetto y no «de Di Benedetto», la casa editora le haya puesto un cepo a la edición.

El prolífico autor leyó varios pasajes de su «no libro» y dio detalles de la vida cinéfila de quien muchos consideran «el gran escritor mendocino» autor de Zama, con el que fue considerado, además, parte del «boom latinoamericano».
A continuación, la charla que mantuvimos sobre ese libro, tal como se publico textualmente en el diario Memo del 24 de septiembre de 2024:
Jorge Enrique Oviedo es escritor y periodista. Unas veces más una cosa que la otra, pero ejercidas ambas profesiones con idéntica pasión. Trabajó en diario Los Andes más de 45 años, 14 de los cuales lo dirigió. Vivió todas las épocas del diario, de Mendoza y del país y, con ello, se nutrió de suficiente material para emprender la tarea del escritor en dosis que combinan ficción y no ficción, en una buena cantidad de libros que podrían calificarse como promotores de una lectura adictiva: gran estilo y temáticas.
«Las (otras) historias de Mendoza», es el título de uno de sus libros que despertó muchísima curiosidad, en el que consiguió unir periodismo y literatura, pero en tono de cronista de la Historia. Reunió allí relatos periodísticos, historias y testimonios que van desde la época colonial hasta los primeros tramos del siglo XX.
Ha publicado libros no menos relevantes: «Los seres que en mí habitan» (poesía), premio Fasanella; «El viejo» (novela, emblemático trabajo que lo coloca como uno de los grandes novelistas argentinos), premio Bienal de Literatura de la Municipalidad de Mendoza y del Fondo Nacional de las Artes; !El periodismo en Mendoza (de 1820 a 2010)» ensayo; el volumen V de la Historia del Periodismo en Argentina, editado por la Academia Nacional de Periodismo, de la que es miembro por Mendoza, y «Los duelos en Mendoza. Cuando el honor se defendía a punta de espada y pistola» (ensayo), publicado por Ediciones Culturales de Mendoza.

Oviedo no para. Se mantiene mucho más activo ahora que se suponía que llegaba el «retiro» (allá, por el lejano 2003) y todo el tiempo tiene otro libro «in pectore» esperando cuajar. Además, tiene en qué entretenerse: es miembro correspondiente de la Academia Nacional de Periodismo desde 2004. En octubre de 2009 fue incorporado, como miembro de número, a la Academia de Ciencias Sociales de Mendoza y también integra la Junta de Estudios Históricos de Mendoza.
Ahora estará presente en la Feria del Libro, en donde presentará su última producción, bajo el inquietante anuncio de «Presentación de un libro que no existe: Di Benedetto y el cine«, el lunes 30 a las 19 en la sala Ernesto Suarez del Espacio Cultural Le Parc.
– ¿Presenta el libro más deseado sobre Antonio Di Benedetto? Mucho tiempo de trabajo, mucha expectativa de gente que buscaba esta información en el perfil del escritor mendocino.
– No sé si es el más deseado, pero para mí es muy satisfactorio haber unido en un texto todos los vínculos que se dan entre Di Benedetto y el cine. En lo periodístico, creo haber abierto una ventana con mi trabajo leído en la Biblioteca Nacional, en ocasión del 20º aniversario de su muerte, titulado «Antonio Di Benedetto – El periodista cercano, el hombre distante» y publicado por la Academia Nacional de Periodismo, de la que soy miembro correspondiente por Mendoza.
La pasión por el cine comienza a expresarse en 1950, cuando su primer guion, «Diana», en colaboración con Julio Vitali, recibe mención honorífica en el concurso de guiones organizad por Film Andes. La ocasión no puede ser más auspiciosa, ya que el otorgamiento de las recompensas se produce en el cine Gran Rex cuando Film Andes estrena «Lejos del cielo», la primera película de la productora íntegramente rodada en sus estudios de Godoy Cruz.
– ¿Por qué se centró en ese aspecto en particular?
– Por haber reunido elementos inéditos o dispersos que los críticos literarios no habían considerado. Después de ese guion, publica en Los Andes en refiere que fue creador del primer cineclub de la provincia, llamado Cine Artístico.
Con el director Catrano Catrani y el novelista Abelardo Arias es coautor del libreto del film «Álamos talados», inspirado en la novela del autor sanrafaelino. El film se rueda en su totalidad en San Rafael en sistema cinemascope y Technicolor.
Fracasó por dos veces en la filmación de su cuento «El juicio de Dios», para el que había escrito el guion a instancias de productores que luego no financiaron la película. Luego tomó la iniciativa el famoso actor Ángel Magaña, quien con Alba Mugica integraba la pareja protagónica. La muerte de ambos fue determinante para que el film quedara inconcluso.
Di Benedetto fue vicepresidente de la comisión en defensa del con mendocino y para apoyar la continuidad de Film Andes, pero no logró impedir su cierre.
Tuvo una mala experiencia con la frustrada filmación en Paraguay de su más famosa novela, «Zama» y resulta curioso que después de su muerte en 1986 comenzó la filmación de varios trabajos suyos: su novela «Los suicidas», el cuento «Enroscado», en la película «Chiquilines», su cuento «Aballay» y «Zama», dirigida por Lucrecia Martel.

– ¿Cuál fue su relación con Di Benedetto? ¿Llegaron a cruzarse en el ejercicio del periodismo?
– Fueron más de 15 años de relación en Los Andes, desde 1959 que ingresé como aspirante hasta 1976 en que lo vi salir detenido por los militares. Yo cumplía funciones en Información General y Di Benedetto, como jefe de Artes y Espectáculos comenzó a encargarme comentarios de libros para la edición dominical y crítica de películas.
Me apoyó mucho en lo literario publicándome cuatro cuentos y en su gestión para conseguir editorial en Buenos Aires para publicar mi novela «El viejo», premiada por el Fondo Nacional de las Artes. En lo periodístico les dio amplios espacios a mis notas en México y Estados y Unidos, algunas inclusive en la primera página del diario.
– ¿Qué lugar le otorga a Di Benedetto en lo periodístico y lo literario? ¿Son caminos paralelos o divergentes?
– Mi opinión, es que se trató de caminos complementarios. Un ejemplo emblemático de esta afirmación está en su novela «Los suicidas». El protagonista es un periodista a quien el director de una publicación le encarga una investigación por el caso de tres suicidios.
– ¿Mendoza ha sido injusta también con su memoria?
– Yo creo que Mendoza ha sido injusta con él en muchos aspectos, si bien ha habido reconocimientos a su obra. Una encuesta de Los Andes a fines del siglo XIX, a figuras destacadas en la provincia durante el siglo que estaba terminando dio como principal figura la de Di Benedetto; la Municipalidad de la Capital lo nombró vecino destacado y el escritor Jaime Correas, siendo director general de Escuelas hizo imprimir miles de ejemplares de un libro que recogía varios de sus cuentos para ser distribuidos en las escuelas, y al cumplirse el centenario de su nacimiento hubo un nutrido programa de actividades. Creo que todo esto ha sido útil pero parcial. Sólo falta algo que apele al sentimiento.

– Siempre tiene uno o más libros «in pectore»: ¿qué más planea escribir un incansable Oviedo?
– Tengo terminados dos libros que esperan ser editados. Uno es el volumen dos de «Las otras historias de Mendoza», y el otro es la de Historia del cine en Mendoza, un volumen de 400 páginas que tiene numerosas curiosidades, como la de ver en fotos la presencia en Mendoza de las mellizas Legrand, que vestían igual y sólo tenían 14 años.

