«Lento, pero viene», como dice el poema de Mario Bedetti. «El futuro se acerca», continúa. Y la clave es saber si continuará el mismo espacio gobernando la Universidad Nacional de Cuyo (UNCUYO) en donde 50 mil personas representan el universo electoral, o bien se hará cargo la oposición. Qué definiciones ya hay.
No viene tranquila la elección de candidatos para la conducción de la UNCUYO.
Desde #LaPicada anterior, lo que se conoció como Interclaustro, la lista ganadora, vienen tratando de desmentir que Esther Sánchez, la actual rectora, se niegue a bajar su candidatura. Lo que nadie se atreve a negar es el enojo porque no le dejan competir por una reelección eso que, como un vaso de agua, no se le ha negado jamás a nadie. Es su vicerrector, Gabriel Fidel, el ya lanzado y que da por hecho que será el nuevo rector.
También se apuran a señalar que «enojos hay siempre», recordando que cuando se acordó la fórmula Sánchez/Fidel quedaron fuera del esquema Ismael Farrando, Claudia García y Fernanda Bernabé, que también querían ser candidatos. La diferencia hoy es que Bernabé se pasó a la oposición y, además, que hay gente «montando» a Farrando -se cierre o no la idea y la intención- para reivindicar su trayectoria más académica que política, y contra un Fidel que siempre es candidato «a lo que haya», según remarcan desde el propio radicalismo. Hay una broma y es que «aseguran haberlo visto en el Vaticano para la época del Cónclave, por lo que puta pudiere».
Lo cierto es que hoy la oposición se ha organizado con una sola excepción: el kirchnerista Javier Ozollo, que no define si se suma a esa lista o va como un outsider, aunque ha participado de encuentros con el resto de los referentes opositores. Fue el primero que se lanzó a la conquista del rectorado, pero recuerdan que también amagó en la elección anterior, hace 4 años y se bajó.
Hay quienes desde el peronismo dicen que «esta vez no lo van a dejar bajarse» y la razón es de peso(s): La Cámpora habría invertido en su candidatura para conquistar espacios, sino ganando el Rectorado, al menos «haciendo roncha», metiendo algo en las facultades o en el Consejo Superior.
En este esquema, la dupla político académica de Adolfo Omar Cueto y Adriana García (la candidata opositora de la anterior elección) y Fernanda Bernabé están jugando al cubo Rubik con las definiciones de candidaturas opositoras. Cuando cuadren los colores, se sabrá si la fórmula es Cueto/Bernabé; Bernabé/Cueto o bien, de dos mujeres: Bernabé/García o Garcia/Bernabé.
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Mientras eso ocurre, esperan a ver qué hace Ozollo, si es capaz de sumarse al frente opositor al que han denominado ya como «ADN Universidad» o se queda jugando al solitario.
Lo que hay hasta ahora es este runrún ya contado y un paper que circula con los lineamientos de «ADN U», del que hemos extraído 5 definiciones, interpretando lo circulante:
1. Una oposición que busca unificar sectores dispersos
El Frente ADN Universidad se presenta como una coalición amplia que intenta articular distintas corrientes críticas al oficialismo. Su principal apuesta política es la unidad, integrando desde el reformismo tradicional hasta sectores más vinculados a lo social y la investigación.
2. Identidad como eje de campaña
El espacio construye su discurso en torno a la “recuperación de la esencia” de la UNCUYO. Más que una consigna simbólica, la apelación al “ADN” universitario funciona como una estrategia para reconectar con la comunidad académica y reforzar el sentido de pertenencia.
3. Capitalización del desgaste oficialista
La oposición busca posicionarse aprovechando tensiones existentes: conflictos internos, cuestionamientos a la gestión y el contexto de crisis presupuestaria del sistema universitario. ADN intenta canalizar ese malestar en una alternativa electoral concreta.
4. Construcción territorial desde las bases
A diferencia de estrategias más centralizadas, el frente propone un armado “de abajo hacia arriba”, priorizando la articulación entre estudiantes, docentes, graduados y no docentes como base de legitimidad política.
5. Un discurso de valores como contrato político
El frente define su propuesta a partir de principios como universidad pública, gratuita, laica, autónoma e inclusiva. Estos ejes no solo estructuran su identidad, sino que buscan instalar una narrativa ética frente al oficialismo.
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Esta semana -a punto de terminar- se esperan todas las definiciones. Sobre todo, cómo queda el oficialismo que no quiere perder el control, para lo cual deberá suturar eficazmente las heridas y tratar de pasar otro juego, que identificaremos con el Tetris, como es el de armar las opciones para cada facultad, con su peso especifico y consecuencias, algo que nadie fuera del ámbito uncuyano puede definir con claridad, pero que es así de complejo.
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