Esto dice el informe de Balanz sobre los mercados internacionales en medio del conflicto internacional que sucita la atencion global. Un punto clave es la alteración del precio del petróleo.
La escalada del conflicto en Medio Oriente está teniendo un impacto mayor al previsto en los mercados globales, especialmente en el sector energético, con el precio del petróleo acercándose a niveles no vistos desde 2023 y generando cambios en las expectativas sobre la política monetaria de Estados Unidos. Así lo señala un informe reciente de la firma de inversiones Balanz Capital, que advierte sobre los efectos financieros de un conflicto que se expande en la región.
Según el reporte Balanz Thoughts, la intensificación de las tensiones geopolíticas impulsó al alza el valor del crudo, con los barriles de West Texas Intermediate y Brent Crude operando en torno a los USD 90 por barril, un nivel que no se observaba desde 2023.
El informe destaca que, a diferencia de conflictos anteriores en la región, el cierre del Estrecho de Ormuz dejó de ser una hipótesis teórica y comenzó a reflejarse en los datos de alta frecuencia. Estos indicadores muestran una caída significativa en el flujo de petróleo y productos refinados que circulan por ese paso marítimo estratégico.

Un punto crítico para el comercio energético
El estrecho es uno de los nodos más relevantes del comercio mundial de energía. De acuerdo con el análisis, cerca del 50% de la producción de los principales países de la OPEP atraviesa ese corredor marítimo.
Además, el destino de la mayor parte de esos envíos es Asia. Datos de la Energy Information Administration indican que en 2025 alrededor del 89% de los flujos que pasan por Ormuz se dirigieron a Asia, siendo China el principal receptor, con cerca de 5 millones de barriles diarios, equivalentes a casi 40% de sus importaciones de crudo el año pasado.
Por ese motivo, la interrupción sostenida del tránsito en la zona podría generar efectos amplificados en los precios de los activos financieros. El informe advierte que los cierres de instalaciones petroleras y gasíferas pueden tardar un tiempo significativo en normalizar sus flujos, lo que podría provocar impactos “no lineales” en los mercados.
Efecto sobre la política monetaria
El aumento del precio del petróleo también comenzó a influir en las expectativas de política monetaria. Según el análisis de Balanz, el mercado postergó el primer recorte de 25 puntos básicos en la tasa de interés de la Reserva Federal.
Antes del conflicto, los inversores esperaban ese movimiento en julio; ahora lo ubican entre septiembre y octubre, reflejando el temor a que la suba de la energía vuelva a presionar sobre la inflación.
En ese sentido, el reporte remarca que el principal interrogante es si el shock actual responde a un problema transitorio de oferta o si puede transformarse en un fenómeno más persistente. “El gran problema de la situación actual es que lleve a la Reserva Federal a cambiar su postura”, advierte el informe, ya que ese giro podría impactar negativamente en el apetito por riesgo y en los precios de los activos financieros.
Bolsas en retroceso
La reacción de los mercados accionarios refleja esa incertidumbre. Con excepción de Noruega, que se beneficia de su condición de exportador de petróleo, los principales índices bursátiles del mundo registraron caídas desde el inicio del conflicto.
Según el análisis, este comportamiento responde a dos factores:
- Los índices que más habían subido en lo que va del año son los que más retroceden en marzo, en una reversión del “momentum”.
- La vulnerabilidad geográfica de las economías frente al encarecimiento del petróleo.
Pese a la incertidumbre, el informe sostiene que la probabilidad más alta sigue siendo una suba temporal del precio del crudo, aunque reconoce que el conflicto podría empeorar antes de mostrar señales de estabilización.
