COLUMNISTAS INVITADOS. Un análisis comparativo realizado por Lucas Inostroza, referente de la consultora Opinión Mendoza, que revela cómo, detrás de un mismo discurso centrado en la gestión, emergen identidades, estilos de liderazgo y proyecciones políticas distintas dentro del oficialismo mendocino.
En un contexto político donde todavía no hay candidaturas definidas pero sí señales cada vez más claras de posicionamiento, el análisis de los discursos de apertura de sesiones de los intendentes del Gran Mendoza ofrece una oportunidad única para comprender cómo se están configurando los liderazgos hacia el futuro. No se trata solo de balances de gestión, sino de piezas clave donde se expresa la visión de poder, el vínculo con la sociedad y la proyección política de cada dirigente.
Este informe comparativo, elaborado por Lucas Inostroza —responsable de la consultora Opinión Mendoza—, se distingue por su carácter singular dentro del análisis político local. A diferencia de las lecturas tradicionales centradas en indicadores de gestión o coyuntura electoral, el trabajo propone una mirada integral que cruza discurso, identidad, emocionalidad y estrategia, permitiendo observar con mayor profundidad las diferencias que comienzan a delinearse dentro de un mismo espacio político.
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El valor de este estudio radica, precisamente, en su enfoque: poner en relación cinco discursos, cinco intendentes y cinco formas de entender el liderazgo, en un momento donde la disputa aún no está formalmente planteada, pero ya se juega en el terreno simbólico. En ese sentido, el trabajo no solo describe lo que dicen los intendentes, sino que interpreta lo que esos discursos anticipan sobre el escenario político de Mendoza.
El informe completo de Lucas Inostroza:
Mendoza: cinco intendentes, cinco estilos y una misma pregunta de fondo
En un año donde todavía no hay candidaturas definidas pero sí empieza a configurarse el escenario político, los discursos de apertura de sesiones de los intendentes del Gran Mendoza dejan algo más que balances de gestión: exponen, con bastante claridad, los distintos modelos de liderazgo que hoy conviven dentro del oficialismo provincial.
Lejos de ser intervenciones meramente administrativas, estos discursos funcionan como piezas de posicionamiento.
Cada intendente, con sus matices, no solo muestra qué hizo, sino cómo entiende el Estado, la gestión y, en muchos casos, el futuro político de Mendoza.
Cinco intendentes, cinco formas de gobernar
Si se observan en conjunto los discursos de Marcos Calvente, Francisco Lo Presti, Esteban Allasino, Diego Costarelli y Ulpiano Suarez, lo que aparece no es una línea homogénea, sino un abanico de estilos.
Hay perfiles claramente orientados a la gestión técnica, donde el eje está puesto en el orden, la eficiencia y la planificación. Es el caso de Costarelli, y en parte también de Calvente, donde la lógica de gobierno se apoya en la previsibilidad y en la administración de recursos como principal argumento político.
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En otro plano, Lo Presti construye su identidad desde la reconstrucción. Su discurso no parte de un punto de equilibrio, sino de una crisis previa, y eso ordena su narrativa: cada avance se explica como búsqueda de un proceso de normalización institucional y recuperación del municipio.
Allasino, en cambio, propone una lógica distinta. Su eje no está en el orden ni en la reconstrucción, sino en la comunidad. La participación, la cercanía y la co-construcción con los vecinos aparecen como el corazón de su modelo de gestión.
Y en un punto intermedio, pero con características propias, se ubica Ulpiano Suarez. Su discurso combina gestión, orden y datos, pero suma un elemento adicional: la construcción de una identidad política más explícita, con diferenciaciones conceptuales y una proyección que trasciende lo estrictamente municipal.
La gestión como lenguaje común
Más allá de las diferencias, hay un rasgo que atraviesa a todos los intendentes: la centralidad de la gestión como herramienta de legitimación.
No hay, en ninguno de los casos, discursos apoyados exclusivamente en promesas o en construcciones simbólicas vacías. Todos buscan mostrar resultados, datos, obras o programas concretos. Esto no es menor, marca un rasgo del oficialismo mendocino: la política se explica, en gran medida, desde la gestión.
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Sin embargo, lo interesante es cómo cada uno utiliza esa gestión de manera distinta. Para algunos es el núcleo del discurso. Para otros, es la base sobre la cual construyen una narrativa más amplia, ya sea comunitaria, institucional o política.
Diferencias que empiezan a pesar
Donde empiezan a aparecer las verdaderas diferencias es en tres dimensiones clave: la identidad, la emocionalidad y la proyección.
Algunos intendentes construyen discursos más técnicos, sólidos en datos, pero con menor capacidad de conexión emocional. Otros logran mayor cercanía con el vecino, pero con menor nivel de sistematización conceptual.
También varía el grado de diferenciación. Mientras algunos optan por discursos más institucionales y menos confrontativos, otros comienzan a marcar diferencias, aunque sea de manera implícita, respecto a otros modelos de gestión.
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Y finalmente, aparece la cuestión de la proyección. No todos los discursos parecen pensados únicamente para el municipio. En algunos casos, especialmente en el de Ulpiano Suarez, se percibe una intención de trascender lo local y posicionarse en un plano más amplio.
Una disputa que recién empieza
Lo que muestran estos discursos es que, incluso dentro de un mismo espacio político, no hay una única forma de construir liderazgo. Hay quienes apuestan por la gestión técnica, quienes priorizan la cercanía, quienes construyen desde la reconstrucción y quienes empiezan a combinar gestión con posicionamiento político.
En ese sentido, los discursos de apertura de sesiones funcionan como una primera foto de un proceso que recién comienza.
Todavía no hay candidatos definidos, pero sí empiezan a delinearse perfiles y en la política actual, los perfiles se construyen mucho antes que las candidaturas.
El desafío hacia adelante
La pregunta que queda abierta no es quién gestiona mejor, sino qué tipo de liderazgo logra sintetizar mejor las demandas de la sociedad mendocina en esta etapa.
Porque si algo muestran estos discursos es que la gestión ya no alcanza por sí sola. La discusión empieza a desplazarse hacia otro plano: cómo se construye identidad, cómo se conecta con la sociedad y cómo se proyecta políticamente un modelo de gestión.
Ahí es donde, probablemente, se jugará la próxima disputa.
Extra: Tabla matriz comparativa de perfiles de liderazgo municipal
| Dimensión | Marcos Calvente | Francisco Lo Presti | Esteban Allasino | Diego Costarelli | Ulpiano Suarez |
| Tipo de liderazgo | Gestor productivista + modernizador | Reconstructor institucional + productivo | Comunitario-participativo | Técnico-planificador | Gestor político con proyección |
| Eje central del discurso | Eficiencia + desarrollo económico | Reconstrucción + inversión privada | Comunidad + participación | Orden + planificación | Orden + transformación |
| Relación con el Estado | Estado facilitador del desarrollo | Estado que reconstruye y habilita | Estado cercano y co-gestionado | Estado eficiente y previsible | Estado presente, eficiente y activo |
| Uso de datos | Medio (más conceptual) | Alto (validación de logros) | Medio (mezcla con relato) | Muy alto (núcleo del discurso) | Alto (integrado a narrativa política) |
| Construcción de identidad | Alineado al modelo provincial | Superación del caos previo | Comunidad + cercanía | Modelo de gestión ordenada | Modelo de gestión con posicionamiento político |
| Diferenciación política | Baja | Media (por contraste con pasado) | Baja (consenso) | Muy baja | Media-alta (diferenciación conceptual) |
| Carga emocional | Baja | Media | Alta | Baja | Media |
| Anclaje territorial | Gestión económica local | Fuerte reconstrucción local | Muy fuerte (vecino protagonista) | Medio (más técnico) | Medio-alto (Ciudad como modelo) |
| Proyección política | Implícita (dentro del cornejismo) | En construcción | Baja | Baja | Media-alta |
| Fortaleza principal | Claridad productiva y de gestión | Capacidad de reconstrucción + resultados | Conexión social y participación | Coherencia técnica y planificación | Síntesis entre gestión y posicionamiento |
| Debilidad principal | Poca épica / narrativa | Dependencia del contexto previo | Dispersión conceptual | Baja emocionalidad | Densidad + menor síntesis narrativa |

