domingo, abril 5, 2026

El mapa del crimen: dónde y cuántos

Un nuevo balance regional elaborado por la organización InSight Crime muestra que América Latina sigue siendo la región más violenta del planeta. Aunque algunos países registran mejoras, el crimen organizado y las disputas territoriales mantienen tasas de homicidios muy superiores al promedio mundial. Disputas por el narcotráfico, control de las prisiones y competencia por mercados locales fueron los principales impulsores de la violencia en 2025.

América Latina continúa ocupando un lugar central en el mapa global de la violencia. Según el más reciente balance regional de homicidios elaborado por InSight Crime, en 2024 se registraron al menos 121.695 homicidios en América Latina y el Caribe, lo que equivale a una tasa aproximada de 20 asesinatos por cada 100.000 habitantes

Aunque el informe señala que en algunos países la violencia comenzó a estabilizarse o incluso a disminuir, el panorama general sigue mostrando una región donde la criminalidad organizada, el narcotráfico y las disputas entre bandas influyen de manera decisiva en los niveles de homicidios.

A continuación, las principales claves del informe y el lugar que ocupa Argentina en ese contexto.

1. América Latina sigue siendo la región más violenta del mundo

Uno de los datos más contundentes del informe es la desproporción entre población y violencia.

América Latina y el Caribe concentran cerca de un tercio de los homicidios del planeta, pese a representar menos del 10% de la población mundial. 

Esta situación refleja el peso del crimen organizado en la región. Según distintos análisis, alrededor de la mitad de los homicidios en América Latina están vinculados a estructuras criminales, una proporción muy superior a la del resto del mundo. 

La expansión de organizaciones transnacionales y las disputas por rutas del narcotráfico son dos de los factores que explican esta situación.

2. El crimen organizado redefine el mapa de la violencia

El informe subraya que la dinámica del crimen organizado se ha vuelto cada vez más transnacional.

Bandas como el Tren de Aragua venezolano o el Primer Comando Capital de Brasil han ampliado su presencia en distintos países, generando nuevas redes criminales y conflictos por el control territorial. 

Este fenómeno ha tenido efectos particularmente visibles en algunos países de Sudamérica, donde el narcotráfico y las economías ilegales se expandieron en los últimos años.

3. Países con crisis de violencia extrema

Entre los casos más críticos señalados por el informe aparece Ecuador, que atraviesa una de las crisis de seguridad más graves de su historia reciente.

El país registró 6.986 homicidios en 2024, una cifra que lo coloca entre los más violentos de la región y que refleja el impacto de la disputa entre organizaciones criminales vinculadas al narcotráfico. 

Otros países de América Latina también enfrentan incrementos significativos de violencia, impulsados por conflictos entre bandas, economías ilegales y debilidad institucional.

4. Sudamérica: violencia desigual

El informe muestra que la violencia en Sudamérica no es homogénea. Mientras algunos países experimentan crisis de seguridad severas, otros mantienen niveles relativamente bajos de homicidios.

Las disputas vinculadas a la producción y tráfico de cocaína influyen especialmente en la región andina y en algunos países del Cono Sur, donde la presencia de organizaciones criminales internacionales ha crecido en los últimos años. 

5. Argentina: una de las tasas más bajas de la región

Dentro de este panorama regional, Argentina aparece como una excepción relativa.

De acuerdo con los datos citados por el informe de InSight Crime, el país registró una tasa de homicidios de 3,8 por cada 100.000 habitantes en 2024, una de las más bajas de Sudamérica entre los países con estadísticas confiables. 

Este nivel ubica a Argentina por debajo de la mayoría de los países de la región, donde las tasas suelen superar ampliamente los dos dígitos.

Sin embargo, especialistas advierten que esa situación no implica ausencia de problemas. En los últimos años se han observado fenómenos de violencia vinculados al narcotráfico y a disputas criminales localizadas, especialmente en grandes áreas urbanas.

6. El impacto económico y social de la violencia

Más allá de las cifras de homicidios, el informe también recuerda que la violencia criminal tiene consecuencias económicas profundas.

El crimen organizado afecta la inversión, encarece la actividad empresarial y debilita las instituciones estatales. En algunos países de la región, el costo económico del crimen puede representar varios puntos del producto interno bruto. 

Un problema regional de largo plazo

El balance anual de homicidios muestra que América Latina continúa enfrentando uno de sus desafíos estructurales más complejos: la violencia criminal.

Aunque algunos países han logrado avances, la expansión del crimen organizado y las economías ilegales sigue condicionando la seguridad pública en gran parte del continente.

En ese contexto, la situación comparativamente más favorable de Argentina no elimina el desafío regional: entender que la seguridad es un problema cada vez más interconectado y que las dinámicas criminales trascienden las fronteras nacionales.

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