El aclamado historiador Yuval Noah Harari explico en Davos los alcances inéditos de la Inteligencia Artificial. En solo 20 minutos, una conferencia para conocer qué mundo tenemos/a cuál vamos.
De un momento a otro, la IA será un «ser» que actuará por sí misma, como una o varias entidades a la vez.
La advertencia la hizo Yuval Noah Harari, el autor de «Homo Deus», «Sapiens», «Breve história del mañana» y «21 lecciónes para el Siglo XXI».
En la presentación de su video, se aclara:
Harari plantea que la IA no es una herramienta pasiva, sino un “agente” capaz de aprender, decidir, crear y también engañar. A partir de ahí, sostiene que el gran punto de inflexión no es solo si la IA “piensa” como nosotros, sino que ya domina el terreno de las **palabras**: puede generar textos, argumentos y relatos mejor que mucha gente, y eso afecta a todo lo que depende del lenguaje (leyes, burocracia, medios, educación e incluso religiones basadas en libros). Según él, estamos entrando en un mundo donde una parte creciente de lo que pensamos y consumimos vendrá “escrito” por máquinas, y eso puede provocar una crisis de identidad: si nos definimos por el pensamiento verbal, la IA nos deja sin ventaja. Por eso propone que el valor humano tendrá que apoyarse más en lo no verbal: experiencia, cuerpo, emociones y una sabiduría difícil de reducir a frases. Para explicarlo, usa la metáfora de una nueva “inmigración”: no de personas, sino de millones de sistemas de IA que cruzan fronteras digitales sin permisos, traen beneficios, pero también desplazan empleos, moldean la cultura y pueden servir a intereses de empresas o potencias extranjeras. Y remata con una pregunta política urgente para los líderes: si esas IA van a actuar en la práctica como “alguien” (operar negocios, abrir cuentas, demandar, influir), ¿se les va a reconocer algún tipo de personalidad jurídica? Y si la respuesta es no, ¿cómo se frena eso en un mundo interconectado?

