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martes, enero 20, 2026

¿Y si le cambiamos el nombre al aeropuerto de Mendoza?

En 1995 un gobernador peronista que se llamaba Rodolfo Gabrielli consiguió junto al presidente Carlos Menem que se le impusiera a la aeroeatación del aeropuerto internacio al de El Plumerillo en Las Heras el.nombre de un pariente suyo, Francisco Gabrielli.

Aquel acto en el que el peronismo atraía a los denócratas a votarlos les fue útil política y electoralmente.

Pero lo cierto es que cualquiera que escucha hoy dentro o fuera de Mendoza ese nombre, no recibe ningún estímulo.

O No sabe quién fue, o no le ve relevancia.

Ponerle el nombre de un aeropuerto a un colaborador civil de la dictadura de Lanusse no dice mucho, salvo que se haya tratado de un autohomenaje de Rolo Gabrielli al imponer su apellido a una de las mayores aeroestaciones del país.

El aeropuerto de Mar del Plata se llama Astor Piazzolla. En Liverpool, el aeropuerto es el «John Lennon». En Río de Janeiro, Tom Jobim. Los tres marcaron el destino de sus ciudades y representan una iconografía fácil de distinguir en el mundo.

En Mendoza, en donde se está trabajando mucho en la visibilización de sitios de grandes representantes de la cultura, esta la oportunidad de avanzar en ese sentido.

¿Por qué no cambiar?

Si por mí fuera, el aeropuerto debiera llamarse Antonio Di Benedetto o Marciano Cantero. Pero también podría ser Hilario Cuadros, Tito Francia…

El asunto es distinguir sabiamente el ícono cultural más universal que ha dado Mendoza, no mi gusto o el de un gobernador.

Y pasa tal vez por Joaquín Lavado, Quino, conocido globalmente por Mafalda.

¿Acaso no debería girar por allí un nombre que en el mundo marque a Mendoza como destino?

Ya proouse una vez que Guaymallén se llamara Quino o Quinópolis y no me dieron bolilla.

Pues en tiempos en que lo sociocultural hace a la economía y fortalece la identidad local, ¿qué les parece la idea?

Les dejo la provocación desde Río de Janeiro, en donde estoy viendo lo de Jobim y los creadores de la Bossa Nova.

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