jueves, abril 2, 2026

Los negros en la historia de Mendoza

Escribí esta nota tras el triunfo de Barack Obama en Estados Unidos. Fue en MDZ en 2008. Conté que fueron traídos al Río de la Plata más de 2 millones de negros. El ejército de San Martín se nutrió de negros a quienes se les compró la esclavitud. Y fueron los negros quienes desarrollaron la música en Mendoza y los que interpretaron, por primera vez fuera del país, nuestro Himno Nacional. Sin embargo, decir «negro», hoy en día, es casi un sinónimo de desprecio.

“McCain no hubiera comprado nunca un prendedor aquí; Barack sí lo hizo”. Con esas palabras, los vecinos de la localidad keniana de Kogelo ilustraron, en declaraciones que el día de los comicios en los Estados Unidos hicieron al diario Daily Nation en Nairobi, una realidad y una ilusión: un hijo de esa tierra, ya no como esclavo sino como “jefe”, está haciendo historia en América.

Una mujer trataba de explicar, en la tarde del martes 4 de noviembre a una cronista de la CNN, cómo estaba viviendo la zona del Harlem la posibilidad cercana del triunfo de Obama, pero no podía. «Estamos esperando este momento…desde siempre», resumió, mientras las imágenes mostraban algo así como lo que en la Argentina sería una espontánea salida rumbo al Obelisco. 

El triunfo de un negro en las elecciones estadounidenses, más allá de los análisis políticos, tiene un simbolismo social tan potente que no solo da la vuelta al mundo, sino que también atraviesa a la historia y nos lleva a recuperar aquella parte que se olvidaron de contar los que ganaron.

Una de esas cuestiones que quedaron en el olvido y que han sido rescatadas sólo por historiadores recientes, es la presencia de personas de raza negra en Mendoza.

¿Cuántos saben que, tal vez, por nuestra propia sangre mezclada puede circular también algo de aquel espíritu africano que, casi repentinamente, se borró de la historia?

Es una curiosidad no resuelta por qué en dos naciones siamesas como Argentina y Uruguay la raza negra tuvo destinos tan diferentes. Allá, perdura en las calles y en la cultura. Aquí no.

En la historia mendocina fueron los negros quienes hicieron, por ejemplo, un aporte sustancial a la música.

Roig, Lacaste y Satlari cuentan en “Mendoza a través de su historia” que ya “Damián Hudson en su libro Recuerdos históricos de Cuyo, nos habla sobre las tertulias en casa del terrateniente mendocino Rafael Vargas. Con respecto a la banda de música integrada por negros esclavos, nos dice que ´también amenizaban con música las noches que tenía señaladas en la semana para sus espléndidas tertulias, donde ostentaba abundante vajilla de plata y porcelana de China´.”

Abundan al respecto, señalando que “los 16 negros esclavos –que formaban la banda– habían sido enviados por Vargas para que estudiaran música con Víctor de la Prada en Buenos Aires (…)” por lo que “podemos afirmar, que en Mendoza la primera banda de músicos profesionales, que leían partituras, estuvo formada por esos 16 esclavos negros. Esta fue la primera banda que ejecutó el Himno Nacional Argentino en un país extranjero”.

Sobre esto, la revista Todo es Historia, que dirige Félix Luna, ha señalado que en el Museo Histórico Nacional de Santiago de Chile se conserva un óleo que representa la Batalla de Chacabuco, obra del pintor José Tomás Vandorse del año 1867. En este cuadro vemos a la banda del Batallón N° 8, integrada por unos 30 músicos, todos negros y colocados detrás del batallón que está cargando a los realistas en ese momento”. 

El historiador Juan Carlos Coria señala que “los negros estuvieron presentes en el Río de la Plata a bordo de los primeros buques hispanos que surcaron sus aguas. Posiblemente los primeros correspondan al embarque que hizo Diego García en la expedición de Juan Díaz de Solís. También estuvieron presentes con Caboto, Pedro de Mendoza, Juan Ortiz de Zárate, etc.”

Sobre la cantidad, escribió en el portal Educ.ar que “cálculos realizados sobre el ingreso de negros esclavos desde las costas de Brasil entre 1606 y 1655, dan un total estimado de 26.650, que en realidad es mayor, por las deficiencias que presentan los documentos existentes en el Archivo General de la Nación y además por la pauta anterior. Por todo ello es posible calcular que el número correcto de negros esclavos ingresado llegó a superar los 160.000, correspondiendo una estimación de casi 135.000 a los ingresados de contrabando”.

Sin embargo, los datos históricos completos dan cuenta de que no sólo superaron los 2 millones, sino que en su mayoría de radicaron en el interior del territorio, y no en Buenos Aires.

Es el mismo Coria quien afirma que “una estimación moderada de la cantidad de negros esclavos ingresados por la región del Plata desde la refundación realizada por Garay hasta 1813, da la cifra de 2.358.520, ingresos”.

De paso a Chile

Mendoza fue el camino para la entrada de esclavos negros a Chile y, por lo tanto, un punto importante en el comercio de personas.

El sitio sobre historia “Viento del Sur”, del vecino país, da cuenta de esto: “La ruta de acceso partía desde Buenos Aires, pasaba por Cuyo hasta llegar a Mendoza y de allí cruzaba la cordillera hasta el valle del Aconcagua, donde los negros eran derivados a Santiago o Valparaíso”.

Soldados de San Martín

Juan Carlos Bataller, al analizar por qué desaparecieron los negros de la vecina provincia de San Juan, trae a colación que el ejército libertador de José de San Martín se nutrió de ellos para la tarea emancipadora.

“El ejército de los Andes –escribió el mencionado autor- se formó con tropas de los ejércitos del norte y del litoral, con la base para la caballería de los cuatro escuadrones del regimiento de Granaderos a Caballo (creado por San Martín), pero el mayor aporte lo hizo la misma Cuyo, con un gran número de voluntarios, incluidos los negros esclavos y los libertos, que hasta entonces poco eran tenidos en cuenta”.

A ello agrega el dato de que “Mendoza aportó 270 negros, valuados en 62.875 pesos y San Juan 230, valuados en 72.600. San Luis argumentó ´escasés de negros y que la mayoría eran artesanos´ y sólo entregó 42 esclavos”.

Bataller recuerda que hay en la historia testimonios que indican que “así, y a pesar de la antipatía manifiesta hacia el decreto de reclutamiento, la orden se cumplió y los esclavos conformaron el Regimiento número 8, al mando del general Soler».

Y, según el historiador alemán Eckart Kroneberg, “los más valientes, los más audaces hombres del General tienen la piel negra, porque San Martín ha comprado la libertad a estos esclavos africanos con las múltiples donaciones recibidas, para reforzar con ellos su Ejército Libertador. Estos negros aceptan gustosos la nueva esclavitud que, en caso de triunfar, los llevará a la libertad”.

¿Por qué desaparecieron?

El ya mencionado Bataller escribió su teoría de por qué desaparecieron los negros en Cuyo.

Sostiene, entre las causas, las siguientes:

• La terminación de la introducción masiva de negros esclavos. 

• La alta tasa de mortalidad, por razones de higiene y alimentación. 

• La incidencia de las guerras de la Independencia, civiles y contra Brasil y Paraguay que diezmó la población varonil. El progresivo aumento de la inmigración blanca europea. 

• La tendencia a blanquear a los hijos que manifestaron las mujeres de color al aceptar formar pareja estable o no, con hombres blancos. De esta manera lograban la equiparación social de los hijos permitiendo su acceso a sectores que estaban vedados a las personas de origen africano o indio, por ser provenientes de la esclavatura o las castas. 

• A lo anterior hay que agregar el agravamiento de la situación laboral, alimentaria, sanitaria y social del negro, mulato o pardo que quedaba en condición de libre, acompañando de manera paralela a la situación de la población aborigen, también en disminución y de relegación social, en una sociedad regida por el blanco.

• El esclavo libre perdía la protección de la casa patronal y quedaba liberado a las inseguridades de la sociedad liberal, que si bien le daba una libertad, no la compensaba con protección sanitaria, educacional ni le proporcionaba trabajo con una remuneración que le permitiera solventar las necesidades mínimas del vivir cotidiano. 

¿Qué es u negro hoy en Mendoza o en la Argentina? La sola pregunta remite a respuestas clichés, automática casi: brasileño, vendedor senegalés, candombe.

Pero también tiene acepciones dramáticas, que incluso pretenden sumarse al humor, como la igualación de negro con peronista, con grasa, la utilización despectiva de lo criollo y hasta la frase más común del lenguaje sectario que supimos conseguir los argentinos: “negro de mierda”.

Un negro asumirá la presidencia de los estados Unidos, 40 años después de la muerte de Martin Luther King. ¿Cuántos años pasaron desde que un negro le dijo a la humanidad: “Tengo un sueño”? Ojalá no tuviéramos que hacer esta distinción racial; sería porque no existiría la segregación. Pero como existe, lo sucedido parece increíble y es histórico.

Mendoza fue uno de los lugares del país con mayor cantidad de negros. Y ese espíritu libertario, triunfador que se vive en algunos lugares del mundo podría habernos contagiado con más fuerza si no se hubiese hecho todo lo posible para que de la famosa mezcla de razas, solo quedáramos los más claritos.

Bonus 1

Negros y negras en los padrones de población de Mendoza. Revisionismo a la historiografía oficial y la visibilidad de los africanos esclavizados en Cuyo provenientes del Río de la Plata.

Anabel Caniza Bernuy, FFyL-UNCUYO. Publicado el 20 de septiembre de 2019. A continuación, textual, se su autoría:

La historia invita a revisar el pasado para rescatar memorias y voces silenciadas. Los africanos esclavizados y sus descendientes en el Río de la Plata formaron parte de una masa social heterogénea que la historia oficial no se detuvo a estudiar, pero la renovación historiográfica de las últimas décadas volvió la vista sobre ellos para conocer aspectos todavía poco examinados.

Las características de la población negra y mulata, esclava y libre, de la provincia de Mendoza han sido poco exploradas, pero ahora buscamos conocer más a través de un análisis de padrones de población, con la mirada puesta en la evolución demográfica y social en las últimas décadas del siglo XVIII y las primeras del siglo XIX. Los trabajos de José Torre Revello, La población de Cuyo a comienzos del Virreinato y a principios de la iniciación del periodo independiente 1777 y 1812, y de José Luis Masini Calderón, La esclavitud negra en Mendoza, entregan algunas informaciones que constituyen un punto de partida.

Torre Revello nos aporta los datos extraídos de la Matrícula General del Corregimiento de Cuyo, que fue realizada por el cura y vicario de la ciudad de Mendoza, Clemente Corvalán y Chirinos, en 1777. Los datos desagregados del territorio provincial indican que, de un total de 8765 habitantes matriculados, unos 4491 eran blancos; 2129, negros y mulatos; 1359, indios, y 786, mestizos. Por su parte, Masini registra para el censo de 1802 que casi un tercio de la población mendocina era negra. Sobre un registro total de 13 796 individuos, el 37 % eran blancos, el 32 % eran negros, y el 30 %, mestizos.

En diciembre de 1811, el primer Triunvirato encargó a las autoridades de las ciudades del interior un relevamiento de estados en el cual se manifestara el número de habitantes de cada distrito. En ese registro, realizado en 1812, no encontramos muchas variaciones con respecto a la población negra empadronada 10 años antes. Según las informaciones, los negros representaban en Mendoza el 33 % de un total de 13 318 personas.

Las modificaciones más sustanciales se registran en 1823, año en el que el total de la población oscilaba entre 20 000 y 25 000 personas, y en el cual vemos reducido de manera drástica el porcentaje de población negra, representando ahora por el 12 % del total. Al realizarse este último empadronamiento, gobernaba la provincia Pedro Molina, que, según Peña y Lillo, “había ordenado que se levantara por los Decuriones y comisiones vecinales el censo de la población, con miras, más que nada, a la representación y número de diputados que le corresponderían a Mendoza en el caso de reunirse el Congreso General”.

El padrón de 1823 ofrece información sobre nombres, patria, edad, estado (matrimonial), ejercicio/oficio y condición/clase (étnico-racial). En dicho padrón se nombra a la población negra de diversas maneras, variando las categorías según el Decurión encargado de empadronar en cada cuartel. Se anotan pardos, negros, mulatos y africanos.

Del padrón también se puede extraer información sobre los oficios o actividades que los esclavos y negros libres ejercían. Destaca el oficio de zapatero y peón/gañán para los hombres, mientras que las mujeres son anotadas en su mayoría como sirvientes. Otros oficios que aparecen en el padrón de manera reiterativa son artesano, soldado/militar y albañil; y los menos comunes son herrero, sastre y sombrerero.

Los empadronadores anotaban también el origen o la patria de las personas. En el caso de los negros y mulatos, la mayoría son registrados como originarios de Mendoza, mientras que una minoría proviene de territorios vecinos como Chile, San Juan y San Luis. Algunos, posiblemente esclavos bozales, provienen de Guinea. También hay quienes son registrados como procedentes de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba.

La argumentación más difundida para explicar la declinación demográfica de los negros y sus descendientes durante el siglo XIX señala su participación en las guerras de independencia y en los posteriores enfrentamientos militares entre facciones políticas. Pero es posible que el estudio exhaustivo de los padrones poblacionales pueda entregar explicaciones alternativas o complementarias.

Bonus 2

The Washington Post corrigió columna que cuestionaba ausencia de jugadores negros en Argentina. El texto de la académica de la Universidad de Texas Erika Denise Edwards desató críticas en Argentina, donde cuestionaron su falta de conocimiento sobre la conformación de la sociedad argentina.

Después de la polémica por un artículo de The Washington Post en el que se afirmaba que a la Selección Argentina le faltaban jugadores afrodescendientes en el Mundial de Qatarel diario admitió un error de edición y publicó una corrección.

«¿Por qué Argentina no tiene más jugadores negros en la Copa del Mundo?», escribió Erika Denise Edwards, profesora asociada de la Universidad de Texas en El Paso.

The Washington Post anunció un cambio de edición en la nota que generó gran controversia entre los argentinos: «Debido a un error de edición, una versión anterior de este artículo señaló que aproximadamente el uno por ciento de la población argentina era negra según un censo publicado por el gobierno en 2010?.

CLIC AQUÍ ¿Por qué nos faltan negros en Argentina?

«Si bien la cantidad de personas negras citadas era precisa, el porcentaje en realidad era mucho menos del uno por ciento y el artículo se modificó para indicar eso», se agregó en la explicación.

Los dichos del Washington Post sobre la Selección Argentina

El diario norteamericano publicó una nota que aborda la ausencia de afrodescendientes en Argentina, con el objetivo de aludir a la creación de un «país blanco»

El análisis tuvo adhesión de personajes de Estados Unidos como Malik Obama, hermano de Barack Obama, expresidente norteamericano. En apoyo a la periodista Edwards, Malik tuiteó: «¿Por qué en Argentina no hay gente negra?».

Sin embargo, la autora experta en identidades raciales no estuvo de acuerdo con el concepto de que Argentina es efectivamente un «país blanco»: «La idea de Argentina como una nación blanca no solo es inexacta, sino que habla claramente de una historia más larga de borrado negro en el corazón de la autodefinición del país».

La especialista del diario estadounidense utilizó los datos del Censo 2010 y explayó la composición de la población local. En este contexto, señaló que 149.493 personas, es decir el 1% del país, eran negros.

Automáticamente, muchos usuarios argentinos en redes sociales cuestionaron el conocimiento de Edwards sobre la historia argentina, a lo que la especialista afirmó recibir una gran cantidad de comentarios positivos.

Seguí leyendo