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martes, enero 20, 2026

Kissingtrump: ¿Qué hay de nuevo, viejo?

Frases del hombre omnipresente en todos los tiempos, Henru Kissinger, ¿el dramaturgo de la obra que escenifica Donald Trump?

No hay de qué sorprenderse.

Al menos, no debería suceder, ¿o acaso alguien creyó que las afirmaciones históricas de Henry Kissinger (1923/2023) eran solo para alardear, como si se tratara solo de un coaching?

El analista chileno Álvaro Ramis sostiene que «la comparación entre Henry Kissinger y Donald Trump permite observar, con claridad, el deterioro de la política exterior estadounidense en las últimas décadas». Lo dice porque, desde su punto de vista, «ambos comparten una desconfianza hacia el idealismo liberal y el lenguaje moralizante de las relaciones internacionales, pero representan momentos muy distintos del poder norteamericano». Por eso Ramis concluye en que «en ese contraste se revela no una continuidad, sino una decadencia estratégica».

Si bien Ramis, citado a propósito en esta nota para provocar la discusión, no son iguales, para quien la firma hay una matriz que los une, más allá del contrapunto.

El teólogo chileno que escribe en Le Monde Diplómatique, «Kissinger encarna el realismo clásico de una potencia consciente de sus límites. Su política exterior se orienta a administrar el poder, no a exhibirlo sin cálculo. Para él, el objetivo central era preservar un orden internacional estable mediante el equilibrio entre grandes potencias, incluso a costa de concesiones incómodas».

Y contrapone: «Trump representa lo contrario: una potencia que ya no piensa en términos de orden, sino de beneficio inmediato. Su política exterior no responde a una visión sistémica, sino a una lógica transaccional y personalista. Alianzas históricas, tratados multilaterales e instituciones internacionales aparecen como estorbos, no como instrumentos de poder. El mundo se reduce a una serie de negociaciones bilaterales donde la presión, la amenaza y la imprevisibilidad sustituyen a la diplomacia».

Esto dijo Kissinger y cada uno puede comparar con lo que hace Trump:

“El poder es el último afrodisíaco”.

“La diplomacia es el arte de limitar el poder”.

“Históricamente, el poder militar era considerado como el último recurso”.

“Un país que exige la perfección moral en su política exterior no logrará ni la perfección ni la seguridad”.

“En los asuntos internacionales, [tener] reputación de confiabilidad es un activo más importante que las demostraciones de inteligencia táctica”.

“Las superpotencias a menudo se comportan como dos ciegos fuertemente armados y a tientas por un cuarto, cada uno se cree a sí mismo en peligro de muerte por el otro, a quien suponen con una visión perfecta”.

“Para la mayor parte de la humanidad y durante los períodos más largos de la historia, el imperio ha sido un modo típico de gobierno”.

“Ser enemigo de Estados Unidos puede ser peligroso, pero ser amigo es fatal”.


“Estados Unidos no tiene amigos ni enemigos permanentes, solo intereses”.


“Los estadounidenses tienden a creer que cuando hay un problema, debe haber una solución”.


“Lo nuevo sobre el orden mundial emergente es que, por primera vez, EE.UU. no puede retirarse del mundo ni dominarlo”.


“Lo ilegal lo hacemos de inmediato. Lo inconstitucional toma un poco más de tiempo”.


“Los imperios no tienen interés en operar dentro de un sistema internacional. Aspiran a ser el sistema internacional” (sobre la política exterior de EE.UU. en América Latina).

“La excepcionalidad estadounidense es propagandista. Sostiene que este país tiene la obligación de difundir sus valores por todo el mundo. La excepcionalidad china es cultural. China no hace proselitismo; no reivindica que sus instituciones tengan validez fuera de China”.

“Rusia es un gran país con una gran historia, y me resulta difícil imaginar un orden internacional, en el que Rusia no esté entre los mayores actores”.

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