jueves, abril 2, 2026

Elia Ana Bianchi de Zizzias: «Reflexiones vendimiales»

COLUMNISTAS INVITADOS. La docente, escritora y ex diputada nacional Elia Ana Bianchi de Zizzias, da cuenta de apuntes poco recordados en tiempos de cosecha de la uva, la vendimia. Es autora de una colección de 12 obras sobre la problemática del trabajo infantil en el que aparece el dilema de los niños cosechadores.

En tiempos de Vendimia, cuando Mendoza celebra una de sus tradiciones más profundas, también surgen voces que invitan a reflexionar sobre lo que hay detrás del vino y de la fiesta. La escritora y docente Elia Ana Bianchi de Zizziaspropone una mirada que recupera el sentido humano de la cosecha, poniendo el foco en quienes trabajan la tierra y sostienen, con su esfuerzo cotidiano, una de las actividades más emblemáticas de la provincia.

En su texto “Reflexiones vendimiales”, la autora recurre a la poesía clásica de Virgilio para evocar la dureza del trabajo en la viña y enlazarla con recuerdos personales y observaciones actuales sobre la Vendimia. Desde su experiencia como maestra y testigo del mundo rural, Bianchi de Zizzias propone una reflexión crítica y sensible sobre la fiesta, sus protagonistas y el espíritu que —según sostiene— debería seguir guiando la cultura del vino en Mendoza.

El texto completo de Elia Ana Bianchi de Zizzias

Reflexiones vendimiales

“Exige el cultivo de las vides tanto esmero que nunca será bastante, pues se suelo debe romperse tres o cuatro veces al año. Las faenas del labrador retornan apenas acabadas .Duros son sus trabajos: quemar los  sarmientos, guardar las estacas. Ya las vides se ataron, ya los sarmientos no han de menester monda, ya en la extrema hilera de su viña alza su canto el viñador cansado. Y, no obstante, para tus uvas ya maduras inicias la ardua cosecha. Y sigues mirando temeroso al inclemente cielo”…  

Publio Virgilio Marón[a]​ (Virgilio, 70 a. C.-Brundisium, 19 a. C.).

En esta vendimia quiero destacar como lo relata el poeta , el duro trabajo del obrero de las viñas, un empeño que dura todo el año de  miradas al cielo, rogando por el tiempo propicio que madure las uvas , sin el despojo de sequías o tormentas .La congoja de perderlo todo y sin embargo volver a empezar.

Las familias cosechadoras apuradas por llenar sus tachos que quizás no compensarán el magro salario. Veo niños y niñas trabajando, a pesar de Leyes sobre trabajo infantil que los protegen. ¿Se cumplen?

Recuerdo que en mis años de maestra de primeros grados, los niños/as llegaban a la escuela después de la cosecha con las manos ajadas, con picaduras e infecciones, tenía que hacerme cargo de las dificultades físicas de esa  manos para volver a escribir.

Siempre luché, quizás utópicamente para que las grandes bodegas puedan construir un espacio, guardería o mejor ludotecas, para albergarlos en tiempos de cosecha.

Me gusta el espíritu sencillo de las primera  fiestas de la vendimia, la alegría de las verdaderas reinas cosechadoras, en ese entonces el concepto de belleza erala  autenticidad.

Me alegra la alegría del pueblo en la vía blanca y el teatro griego lleno de turistas y autoridades.

No me agradan las reuniones de políticos y empresarios si solo se trata de conveniencias políticas, tampoco las salas VIP, los desayunos y las cenas con la presencia de las reinas departamentales preparadas especialmente, por expertos comunicacionales, maquillajes, peinados, etc.

No vi a trabajadores de las viñas, tener esos privilegios, ni tampoco a poetas y poetizas que, como Virgilio, le cantaron y cantan al espíritu de la Vendimia.  

Estoy segura que, el Dios Baco se regocija con la calidad de los vinos mendocinos , mis felicitaciones a los emprendedores, a los enólogos, que hacen que nuestros vinos sean famosos en el mundo entero.  

Mendoza, Tierra del buen sol y del buen vino.     

(La cita de Virgilio pertenece al libro GEORGICAS. Obras Completas, Edición Aguilar , Madrid.1960.Recomiendo su lectura)

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