29.2 C
Mendoza
martes, enero 20, 2026

El tic albertista de Milei: una señal negativa

El presidente hizo carambola al echar en pocos días a dos presidentes del Banco Central y, en la silla de mando, colocar ¿a Carolina Píparo? ¿En mérito a qué?

Carolina Píparo fue designada por el presidente Javier Milei como directora del Banco Nación. Todo el mundo entiende el hecho como una especie de «premio a la lealtad», por sumarse al bloque de La Libertad Avanza, sin importar mérito ni antecedentes específicos. Algo muy parecido al esquema de poder (de «no poder», en realidad) que caracterizó al paso de Alberto Fernández por la Casa Rosada, algo digno de no ser olvidado para no ser reiterado. Pero se repitió, y con Milei, que quería demostrar ser exactamente todo lo contrario al chasco que gobernó la Argentina antes que él arribara al poder.

Representa una señal errónea del Gobierno.

Posiblemente confiado en su reciente triunfo electoral, abandono el principismo y se volcó a lo que han hecho todos. Píparo trabajo en un banco, es verdad, pero hay una gran distancia entre haber sido empleada y pasar a dirigir el Banco Nación. Su «mérito», si se quiere, es ser una sobreviviente de la inseguridad que se proyecto en política y, por ello, posiblemente la señal correcta hubiera sido sumarla al ministerio de Seguridad Nacional.

Se conoce que Milei llegó al poder sin equipos y que, además, la negociación política no es precisamente de su agrado y, por lo tanto, representa una falencia grave, delegada en su hermana Karina, que desconoce los manuales básicos y se ciñe, en todo caso 8y con la evicencia a la vista) a los usos y costuMBRes del «tome y daca». Es decir, nada nuevo y mucho menos que lo que haría «la casta», conocedora de códigos y minuciosa al momento de recrear mañas.

Un segundo dato negativo es que si el Gobierno quería recalcular su accionar en materia de vínculos políticos no lo está cumpliendo al echar al último nexo que tenía con el cordobesismo que, al inicio del gobierno, fue un proveedor de funcionarios duchos y con experiencia. Es que para meter a Píparo el Gobierno echó al último schiarettista que quedaba la entidad: Nicolás Carvajal, un hombre que respondía directamente a Juan Schiaretti., apenas unas horas después de haber expulsado de la entidad a otro de sus referentes, Daniel Tillard. 

Por ello, podrá alegarse que «se está metiendo en el barro», que, como se le adjudica también al «General», «para hacer el adobe y construir el rancho, hasta la bosta hace falta». Y si bien ese calificativo feo no le cabe directamente a Píparo, sí sirve para graficar la actitud de poner en cargos de relevancia a gente sin antecedentes en la materia y claramente como premio a la lealtad lo que, precisamente, no es un valor novedoso para el cambio total de la política, algo que el actual gobierno prometió liderar.

Seguí leyendo