Una reflexión que, una vez más, invita a pensar las razones de que cueste menos veranear en las playas de Brasil que en una cabaña en Mendoza.
Hay un notable desequilibrio.
Ya no conviene tanto comprar cosas en Chile o Brasil, pero sí veranear, por ejemplo.
No planteo ninguna novedad, pero invito a discutirlo hasta conseguir un equilibrio.

