Los «hakas» de cierre de campañas

Gabriel Conte
Gabriel Contehttps://gabrielconte.com.ar/
Soy Gabriel Conte, periodista. Fundé el diario Memo (memo.com.ar) en 2019. Creé y dirigí en los años ’90 la hoja de cultura El Comunero. Fui director de la revista Mendosat y durante 12 años trabajé como periodista, subdirector y luego director del portal MDZ, además de ser director de MDZ Radio. Mis primeros pasos en el periodismo los di en LV10 Radio de Cuyo. Mi programa «Tormenta de ideas» entrevistó a unos 30 mandatarios y expresidentes, premios Nobel y figuras destacadas del mundo, por Radio Nihuil. He colaborado con medios de Argentina y el extranjero.

Cerraron las campañas en Mendoza y muchos actos se hicieron puertas adentro, entre pares, que se dieron ánimo par «no morir», como dice el «haka» más famoso.

Los cierres de campaña en Mendoza tuvieron un tono endogámico. Los dirigentes, en general, se aplaudieron a sí mismos en ámbitos reducidos y copados por sus adláteres. Con ello, apelaron a generarse entusiasmo en las horas previas a concurrir a las urnas, en una especie de «haka» maorí. No saben cómo dirigirse a la gente ni de qué hablarles para que les presten atención, curiosamente, algo que solo la política debiera saber interpretar fechacientemente para poder ejercer la representación.

Es curiosa y tal vez oportuna la comparación con el «haka», esa danza y cánticos que la mayoría conoce en cuerpo y voz de los rugbiers de los All Blacks, los neocelandeses.

Hay muchos tipos de «haka» en la cultura ancestral, y el utilizado por los jugadores es uno en particular. Se llama «Ka Mate»:

Kikiki kakaka kauana!

Kei waniwania taku tara

Kei tarawahia, kei te rua i te kerokero!

He pounga rahui te uira ka rarapa;

Ketekete kau ana to peru kairiri

Mau au e koro e – Hi! Ha!

Ka wehi au ka matakana,

Ko wai te tangata kia rere ure?

Tirohanga ng? rua rerarera

Ng? rua kuri kakanui i raro! Aha ha!

Ka mate, ka mate! ka ora! ka ora! Ka mate! ka mate! ka ora! ka ora!

T?nei te tangata p?huruhuru

N?na nei i tiki mai whakawhiti te r?

?, upane! ka upane!

?, upane, ka upane, whiti te ra!

Todo eso tiene una traducción y, además, una explicación (algo que algunos discursos y «danzas» políticas no consiguen). El último párrafo, que es el principal y más conocido, dice:

«¡Muero! ¡Muero! ¡Vivo! ¡Vivo!

¡Muero! ¡Muero! ¡Vivo! ¡Vivo!

Este es el hombre valiente

Que trajo el Sol

Y lo hizo brillar de nuevo

¡Un paso hacia arriba! ¡Otro paso hacia arriba!».

¿Es o no un «haka» lo que han hecho los partidos políticos de Mendoza en sus cierres de campaña, ahora que entendemos qué dice?

Pero no todo es culpa de la dirigencia. Es facilísimo culparla de todo lo que la sociedad tampoco sabe construir, atomizada y desentendida peligrosamente de su destino, que ha tercerizado en los políticos a la vez que los castiga y cuestiona.

Tal vez por esta carencia de capacidades para encontrar una salida al pozo en el que caemos en forma cíclica los argentinos, se haya terminado generando esta paradoja de valorar la autodestrucción, la aceleración del hundimiento y la consolidación de opciones que no lo son: una actitud autodestructiva que se manifiesta al darle el voto a gente que promete que nos crecerán alas y con ellas, saldremos volando desde el fondo más profundo. Algo que, ya sabemos, no ocurrirá jamás.

Esta consigna de alentarse a seguir en el ejercicio del poder y no perimir en el intento es el «haka» que canta la dirigencia en sus búnkers, a puertas cerradas unas veces, inclusive. Y no deja de ser una apelación a la «magia» en un contexto que no supera su irracionalidad patética y masiva.

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