Milei se vio azuzado por la experiencia política de Massa. En lugar de atacar fue bombardeado sin capacidad de defensa y mucho menos, de responder con fuego propio.

Javier Milei fue arrinconado por Sergio Massa ya en el primer tramo del último debate presidencial. Se suponía que en el bloque de Economía,ÂMilei debería tomarle examen al ministro de Economía, pero resultó víctima de la experiencia de quien es el responsable de la situación económica del país.

El profesional de las campañas electorales es Massa yÂsupo distraer hábilmente sobre sus responsabilidades en la historia política gracias a su entrenamiento (ya que ha participado de casi todas las últimas elecciones) y no por sus acciones:Âdefendió al Papa cuando el Papa jamás quiso recibirlo; criticó a Milei por tener «prejuicios ideológicos», cuando esa fue la matriz del gobierno kirchnerista del que es parte; lo acusó de querer arancelar la universidad, cuando es Massa quien en su historia de militante de la Ucedé en el pasado era quien lo proponía. Y así, sucesivamente.

De tal modo queÂel candidato a la reelección de este gobierno se desperezó de sus propias contradicciones, pero las pudo colocar sobre Milei debido a la incapacidad del inexperto para contraatacar.

Milei terminó dando explicaciones y se enredó en ellasÂcuando tenía todas las posibilidades de ser quien las exija.Â

No supo tomar la iniciativa y se limitó a acusar de «mentiroso» al ministro de Economía. Los tecnicismos, los términos que adornan el discurso del libertario, fueron usados primero como muletas, pero pronto se lo llevaron por delante ya que pocos en la audiencia del debate podrían comprender sus planteos a la defensiva ante la avasallante ventaja con la que contó Massa en materia de argumentos.

Massa habló de una Argentina que no vivimos, pero en la que posiblemente a mucha gente le guste creer que vive. Es aquel recurso de la «Argentina potencia» que permite dejar de lado la verdadera situación paupérrima en la que se ha caído en el contexto de las naciones con las que era comparable hace 100 años, pero peor aun: con sus países vecinos, con los que otrora no tenía comparación en materia educativa, de salud, económica y pobreza.

De tal manera,como representante fiel de lo que Milei llama «la casta», usó el manual completo de la política tradicional en forma profesional, ante un novato que creyó posiblemente que el debate se trataba de decir verdades contra verdades, cuando en realidad esun show de picardías y viveza criolla.

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