sábado, junio 27, 2026

Columnista invitada: La encrucijada de la UNCUYO

COLUMNISTAS INVITADOS. Fernanda Bernabé es docente de la Universidad Nacional de Cuyo y lidera, además, un espacio denominado «Universidad abierta». Aquí deja algunas de sus consideraciones sobre el momento del sector educativo.

En un contexto nacional atravesado por tensiones económicas, incertidumbre política y profundos cambios tecnológicos, el papel de la universidad pública vuelve a ocupar un lugar central en el debate sobre el futuro del país. Más que nunca, estas instituciones son llamadas a sostener su histórica misión de formar profesionales, pero también a reafirmar su rol como espacios de pensamiento crítico, inclusión social y construcción de ciudadanía.

En esta columna, Fernanda Bernabé, desde el espacio “Universidad Abierta”, pone el foco en la Universidad Nacional de Cuyo y en los desafíos estructurales que deberá enfrentar en los próximos años. Su análisis no se limita a un diagnóstico, sino que propone una mirada estratégica sobre tres ejes clave: la transformación digital, la permanencia y el egreso estudiantil en contextos de vulnerabilidad, y la vinculación con el entorno sin resignar autonomía.

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A partir de estos ejes, la autora invita a repensar el modelo universitario en clave de futuro, poniendo en tensión tradiciones arraigadas con nuevas demandas sociales y tecnológicas. La columna plantea que el verdadero desafío no es solo adaptarse, sino hacerlo sin perder la esencia: garantizar que la universidad pública siga siendo un motor de movilidad social, desarrollo regional y construcción de una sociedad más justa.

La columna completa de Fernanda Bernabé

 La Universidad Pública en la encrucijada: desafíos y horizontes para la UNCUYO

En el actual escenario de incertidumbre que atraviesa la Argentina, la universidad pública se erige no solo como un espacio de formación profesional, sino como el último refugio del pensamiento crítico y la movilidad social ascendente. Sin embargo, el prestigio ganado no es un cheque en blanco; las instituciones ddeben reinventarse para seguir siendo pertinentes. En este contexto, la Universidad Nacional de Cuyo (UNCUYO) enfrenta tres desafíos medulares que definirán su impacto en la próxima década.

1. La transformación digital: más allá de las pantallas

El primer gran reto no consiste simplemennte en digitalizar programas o subir archivos a una nube. La verdadera transformación digital es un cambio cultural de gestión y pedagógico. Para una institución de la envergadura de la UNCUYO, esto implica repensar los procesos administrativos para desburocratizar la gestión y, fundamentalmente, repensar y rediseñar las pedagogías en territorios virtuales.

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Hoy hay millones de textos o datos  disfrazados de “conocimiento” a un clic de distancia, lo que obliga a la universidad a pasar de ser una «expendedora de información» a ser una facilitadora de competencias y sobre todo la que garantice la reflexión crítica de los y las estudiantes. El desafío es integrar la inteligencia artificial y las tecnologías emergentes sin deshumanizar el vínculo pedagógico, garantizando que la brecha digital no se convierta en una nueva forma de exclusión.

2. El binomio ingreso-egreso en contextos de vulnerabilidad

La gratuidad es la puerta de entrada, pero no garantiza la meta. En una Argentina con altos índices de pobreza y fragilidad social, el o la estudiante de hoy suele ser un trabajador/a o alguien con responsabilidades familiares complejas. Garantizar la permanencia y el egreso efectivo es, quizás, la deuda más urgente.

No basta con programas de becas;; se requieren trayectorias académicas flexibles. La UNCUYO debe profundizar el acompañamiento en el primer año para evitar la deserción temprana y generar puentes sólidos para que el final de la carrera no sea un cuello de botella. La democratización real de la universidad se mide en la cantidad de graduados que logran transformar su realidad y la de su entorno, a pesar de los desafíos económicos que los rodean.

3. Vinculación estratégica y autonomía

Finalmente, la universidad debe fortalecer su rol como motor del desarrollo regional. Esto implica una vinculación estrecha con organismos públicos y el sector privado de Mendoza y el país. La UNCUYO tiene el caudal  intelectual para resolver problemas técnicos, sociales y productivos concretos.

El equilibrio es delicado: debemos estar al servicio del desarrollo económico sin convertirnos en una consultora subordinada al mercado. La autonomía universitaria es, precisamente, la libertad de elegir con quién y para qué nos vinculamos, priorizando siempre el bien común y la ética pública. Una universidad que se cierra sobre sí misma se vuelve un museo; una que se abre sin estrategia, pierde su esencia.

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Para concluir, la universidad pública argentina, y nuestra UNCUYO en particular, tienen el compromiso histórico de liderar el progreso. Abrazar la tecnología, cuidar las trayectorias de nuestros estudiantes y potenciar el desarrollo regional son los pilares para que la educación siga siendo el motor de una sociedad más justa y soberana.

Mgter. María Fernanda Bernabé. Docente Titular – FCPyS . Directora Académica del Centro de Estudios . “Estado e Innovación Pública” – UNCUYO.

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